Como abajofirmantófila que soy, no puedo dejar de comentar el manifiesto de Jordi Sevilla que, tras el más reciente de 'Elmundodelajusticia', aparece ahora, además de para ilusionar a la izquierda verdadera, para introducir una novedad en la tradicional arquitectura del manifiesto: prescindir de las nobles firmas al pie. Es decir, de la figura fundamental del abajo firmante (intelectual, casi siempre, como bien sabemos). Quizás esta queja me convierta en una purista de los manifiestos, en una intolerante ante las sorprendentes (aunque no descarto que provechosas) innovaciones formales. Pero, en mi ideal manifestante, tan importante como la idea a defender y reivindicar son las firmas al pie que la rubrican y respaldan. De no ser así, en ausencia de esas firmas...
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