Los Hermanos Musulmanes, el peligro "invisible" que amenaza a España
Estados Unidos, Austria, Francia, Inglaterra...cada día crece el número de países que toman medidas contra los Hermanos Musulmanes al considerar a esta organización una amenaza para la seguridad y por su relación con grupos terroristas, entre ellos Hamas, a los que apoya o financia. ¿España es una isla frente a esta amenaza? No, también están presente entre nosotros.
“Tienen los mismos objetivos, pero pretenden lograrlos por métodos distintos. El Estado Islámico, por medio de la violencia terrorista y con rapidez; y los Hermanos Musulmanes, con una estrategia a medio y largo plazo, por medio de la infiltración en la sociedad. Ambos grupos pretenden implantar regímenes islámicos radicales y excluyentes, lo que llaman el “Califato Mundial”, España no está ajena a este peligro”.
De esta manera, expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN, advierten de que el fenómeno del islamismo radical que suponen los Hermanos Musulmanes, contra el que muchos países occidentales han adoptado, o están a punto de hacerlo, medidas concluyentes, está presente en nuestro país.
La lucha contra este grupo es compleja porque no actúan, al menos en España, como una organización pública, ni siquiera las sociedades que se sospecha están vinculadas a la matriz, lo hacen, por lo que resulta muy difícil identificar a los actores y acreditar que puedan cometer ilícitos penales con los que llevarlos ante la Justicia.
Un aspecto común de los miembros del grupo es el secretismo y la opacidad que rodea su militancia: aquellos individuos y organizaciones señalados como miembros niegan sus lazos conscientes de las consecuencias. “Actúan con pragmatismo y secretismo, pero su influencia crece”, agregan los mismos expertos. Las Fuerzas de Seguridad disponen de departamentos especializados para hacer un seguimiento de la amenaza dentro de los planes globales para proteger la seguridad ciudadana.
En Occidente, a diferencia, por ejemplo, de Oriente Medio, no hay constancia oficial de su existencia. Sus militantes trabajan para infiltrarse y realizar acciones de influencia en universidades y centros educativos; organizaciones sociales y juveniles; asociaciones de mujeres y, por su puesto, centros musulmanes, en los que tratan de imponer su concepción rigorista del Islam. “Es una estrategia de implantación progresiva, sin ningún tipo de identificación”, subrayan los expertos.
Las ideas-fuerza que tratan de implantar, dentro del objetivo estratégico de hacer del mundo el citado “califato”, con las consecuencias que ello conllevaría para los que no estén dispuestos a secundarlos, son fundamentalmente dos, según las fuentes consultadas:
-- Supremacismo musulmán sobre las naciones, que debería dejar de existir en beneficio del gran “califato”.
--Victimización de los musulmanes por parte de los “infieles” occidentales, que les maltratan y que son un conjunto de pecadores frente a la pureza de lo que ellos preconizan.
Una idea se complementa con la otra: la única solución para lograr una sociedad perfecta es aquella regida por sus ideas radicales.
Expuestas así resulta un tanto incomprensible que los ciudadanos puedan comprar esta “mercancía”. Para su implantación progresiva se valen de campañas, difundidas masivamente por sus redes sociales (en las que nunca dan la cara) en las que se utilizan elementos tan sensibles como la situación en Gaza.
Se ha investigado, al menos en Estados Unidos e Inglaterra, la dinamización por elementos de los Hermanos Musulmanes de las manifestaciones universitarias a favor de Gaza con lemas de los que utiliza el grupo terrorista Hamas, al que, según otras investigaciones, han apoyado económicamente y desde el punto de vista logístico a través, al menos de sus franquicias en Egipto (país en el que nació este grupo en 1928), Jordania y Líbano.
Un país tan poco sospechoso en este asunto como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha decidido restringir las becas a sus estudiantes en universidades del Reino Unido ante la evidencia del peligro de radicalización islamista por parte de los Hermanos Musulmanes.
Los datos se acumulan y los expertos españoles los tienen en cuenta, pero, según han comentado a este periódico, hasta ahora no hay evidencias que se puedan presentar contra personas individuales u organizaciones concretas. Saben que estamos ante una “penetración silenciosa en la sociedad con un absoluto pragmatismo y para, entre objetivos, apoderarse de la comunidad musulmana, con una paciencia estratégica a medio y largo plazo”.
La financiación es otro de los asuntos que se investigan. Al principio, el dinero llegaba de los países del Golfo, pero ahora han diversificado sus fuentes y del asunto prefieren no hablar los expertos por razones operativas.
Según se estima, los activistas de la Hermandad en España son un grupo relativamente reducido. Llegaron en la década de los 60 con el pretexto de huir de la persecución en sus países de origen. Han crecido desde entonces y han fundado asociaciones, sobre todo en el mundo estudiantil y musulmán.
