Sostenía María Jesús Montero esta semana en el Senado que si el PP la atacaba y la llevaba allí, a responder del escándalo de la SEPI, era por ser ministra de Hacienda y candidata a la Junta de Andalucía. Pues claro, María Jesús, pues claro. En un ranking de argumentos bobos, éste merecería honores de pódium. Si fueras funcionaria del catastro o vigilante de una sala en el Museo Arqueológico nadie te atacaría. Del mismo modo que a Juanma Moreno lo atacan, claro, por ser presidente de la Junta y candidato del PP. De no serlo, no le exprimirían las denuncias por los contratos sanitarios ni el Caso Almería ni los cribados ni lo acusarían de privatizar lo que no...
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