¿Qué fue (o es) el indie español? De la autonomía al fenómeno social
Cierto amor-odio hacia el pantalón pintillo y botas con cordones para pisar fuerte. El cigarro siempre encendido, y la guitarra que suene como si tuviese vida propia. No es un músico cualquiera: es un indie. Ese artista que no depende de nadie más que de sus propios acordes y versos, y que revolucionó el panorama musical español en los 90, y aún hoy contagia. Pero, atención puristas: ¿sigue existiendo la música indie en España? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de ello? ¿Es un género o un estilo de vida? En una época en la que las etiquetas tienden a desaparecer, ¿cómo encaja este concepto? Ha habido un esfuerzo desde dentro para tratar no de sentar cátedra ni de tratar de definir un fenómeno, sino más bien de arrojar luz sobre cómo esta música aterrizó en los escenarios de España para quedarse. Y viene de la mano de Nani Castañeda, batería de Niños Mutantes y quien dice haberse inspirado en un poemario de Luis Alberto de Cuenca para hacer una suerte de retrato personal del indie, desde los 90 hasta hoy. Publica «Indilogía. Una antología de la música alternativa española» (Aguilar).
Este trabajo, recuerda Castañeda, se articuló durante la gira de despedida de su banda. «Me salvó de ese proceso, porque me di cuenta de que muchos de los compañeros de los que iba a escribir ya no estaban, se habían separado, por lo que había vida más allá de la música, y me permitió no estar centrado en el dolor de una despedida». Una obra creada entre viajes y conciertos, y escrita habiendo sido parte de la historia que narra, «lo que hace que la autoridad sea mayor», explica el batería. Se trata de un primer acercamiento a los discos fundamentales de un movimiento musical «que puede tener sus carencias y aciertos. Es una lista subjetiva, pero están bien representados los años entre 1990 y 2020», añade, así como recuerda cuando todo empezó a florecer –Niños Mutantes arrancaron en la escena en 1994–, unos años en que «no éramos conscientes de si éramos indie o no. Era lo único que teníamos: ninguna multinacional iba a llamar a nuestra puerta para publicarnos, lo que derivó en una generación de músicos cuya alternativa residía en pequeñas discográficas independientes, y de ahí el término».
Trata el artista de distinguir entre «indie» y «alternativo». El primer término no es un estilo, sino una actitud, «la estructura que te soporta», define. Mientras que la música alternativa sí responde a un género, en el que puede existir el rock alternativo, el pop alternativo... ya sea español o extranjero. Con esto, matiza que también existe la independencia en la concepción creativa: «Que tú, como artista, seas independiente, te salva de trabajar en una multinacional. Los Planetas siempre han trabajado en multinacionales, y Rosalía también, pero ambos casos son independientes en su creación, pues no creo que sufran ninguna presión de la industria. Es diferente cuando hablamos de artistas ‘‘súper pop’’, que se convierten en un producto, como es el caso de Bustamante o Bisbal. Rosalía, aparte de estar arrasando, no creo que su objetivo artístico sea comercial. Ella, en el fondo, es una gran indie», afirma.
Llega hasta hoy ese espíritu creativo y artístico, tal y como Castañeda refleja en su libro, a través de una selección que se basa no tanto en trayectorias, sino en discos específicos. Por ejemplo, de los casos más recientes destaca «Burbuja cómoda y elefante inesperado» (2022), álbum de Los Estanques & Anni B Sweet, así como dedica unas páginas a los que tilda como «Los Hij@s», que son «la nueva generación de la música alternativa española», y entre los que incluye a Carolina Durante, Cala Vento, Vera Fauna, La Plazuela, Colectivo da Silva, Jimena Amarillo, Alcalá Norte o Niña Polaca. Nuevas bandas que, asegura, «están matando a sus padres, y hacen muy bien (...). Todo ha cambiado, y nada. Porque tienen un talento descomunal. En discográficas grandes y en discográficas pequeñas, en pequeñas salas y macro festivales. Todo sigue igual y nada es lo mismo –continúa escribiendo (...). Son la nueva generación de la música alternativa, y van a sufrir mucho por serlo».
Explica el músico que no es que con estas evoluciones se haya desvirtuado el concepto del indie o de la música alternativa, sino que se ha abierto. «De repente, lo que antes era independencia ahora se convierte en un nuevo fenómeno social. Y cuando pasas a ser un fenómeno de masas, ahí sí es complicado mantener esa actitud independiente, y es complicado que tus mecanismos no se parezcan a la industria multinacional. Ahí creo que ya empiezas a formar parte del mainstream. Pero no creo que eso sea importante. Todo el mundo tiene derecho a mejorar, y mientras tu actitud artística sea independiente, me parece que lo demás es lícito», opina.
Discursos y narrativas
Si bien estos artistas que ahora avanzan o arrasan no pierden de vista los avances y las posibilidades futuras, tampoco olvidan el pasado. Es más, tienen entre sus referencias a artistas como los que Castañeda incluye en el libro. A algunos los reconocemos fácilmente, como Los Planetas, La Habitación Roja o Iván Ferreiro, mientras que otros, desafortunadamente han caído prácticamente en el olvido. «Y no dejan de ser grandísimos grupos, como Maga, El Hombre Burbuja, El Niño Gusano o Penélope Trip», recuerda el artista. «Intento que el lector viva la pasión con la que vivíamos en los 90. Algo difícil de explicar porque no hay vídeos, no existían los móviles, pero intento meterle en mi sensación para que se dé cuenta de que sin estos pioneros españoles seguramente no existirían León Benavente ni Viva Suecia».
También es espejo de la música indie la pasión por el álbum, por un conjunto más que por un «single». Ya no sólo por la vuelta del vinilo, que anima a estos músicos a seguir elaborando discursos y narrativas con también sentido visual. Sino que parece que en la época de los «hits» fugaces y de la moda de los «singles», sigue interesando a los músicos la idea del álbum. «Como artista hay que trabajar en un formato específico, eso define una época», opina el batería. «Si estás todo el rato haciendo canciones y sin darles margen temporal, estás yendo a salto de mata. Y tienen que pasarte cosas interesantes en tu vida». Y así lo celebra en el libro, rescatando títulos como «Un hombre rubio» (2018), de Christina Rosenvinge, «El manifiesto desastre» (2008), de Nacho Vegas, «El columpio asesino» (2003), del grupo homónimo, o «Todo nos parece una mierda» (2004), de Astrud. De este último destaca, además, otro hilo conductor de «Indilogía», pues se reúnen en sus páginas algunos de los más destacados letristas de este género de música española.
Además de Astrud, subraya «las letras de Camellos son cojonudas. No son Pío Baroja, pero sí los Eduardo Mendoza de la música alternativa. Otra maravilla es Parquesvr. Y si bien no hay que intentar ser trascendente si no te sale, a Alcalá Norte sí le funciona. Son como una especie de The Cure españoles reactualizados. Muy, muy interesantes, al igual que Depresión Sonora, Repión, Shego...». Desde los noventa, cuando todo el mundo cantaba en inglés, hasta hoy, hay letras sobre todo y para todos. No por ser indie se debe ser constantemente crítico. Sí afirma Castañeda que existe un progresismo político «muy evidente en muchas de las letras por ejemplo de Sr. Chinarro o de Nacho Vegas. Pero La Habitación Roja, por ejemplo, tiene letras más amorosas y poéticas».
¿Ha desaparecido el concepto indie? ¿Se ha diluido la música alternativa en el panorama nacional? Parece que las cosas, aunque bajo el mismo espíritu, han cambiado su «modus operandi». Se han, quizá, masificado, hasta profesionalizado. «Lo importante era explicar que, ante los grandes fenómenos sociales, para llegar a eso ha habido un proceso previo de otras 50 o 60 que han hecho posible que hoy estén ahí los que alcanzan cada vez mayor éxito», concluye.
Ser un clásico sin quererlo
Aparecen en «Indilogía» Niños Mutantes, pero sin definición ni comentario alguno por escrito. Sí desgrana a viva voz Castañeda el legado de su banda: «Hemos sido un buen grupo de pop rock alternativo, con un fondo de armario muy extenso para diferentes momentos de la vida de cualquiera». Define al cantante de la banda, Juan Alberto Martínez, como «un gran letrista. Nunca fuimos un grupo cabeza de león, pero sí de fondo, muy respetado por los músicos y por el grupo. Nos convertimos en un clásico sin quererlo».
