Manuel Carrasco conmueve en ‘Lo de Évole’: “De niño solo tenía libros prestados y mucha dignidad”
Manuel Carrasco ha abierto su corazón como nunca en el primer capítulo de la nueva temporada de Lo de Évole. Desde Londres, junto a Jordi Évole, el artista onubense ha compartido los momentos más duros y también los más determinantes de su vida: una infancia marcada por la humildad, el esfuerzo y una dignidad que aún hoy guía cada paso que da.
“Me crié en un barrio en el que no teníamos nada... Siempre fui con libros prestados al colegio”, confesó Carrasco, recordando cómo su familia, con cinco hijos, debía ingeniárselas para poder salir adelante. Su padre pasaba semanas en alta mar y su madre trabajaba en el campo, luchando a diario para que a sus hijos no les faltara lo esencial, aunque lo material fuese escaso.
Esa infancia difícil no se le ha borrado de la memoria: “Tengo muy despierta mi infancia. No es que me recuerde de niño, recuerdo los sentimientos. Vengo de una familia humilde donde las cosas nos costaban mucho, y sigo teniendo ese sentimiento dentro”.
A los 14 años, ya mariscaba para vender en la puerta del mercado. Antes de su salto a la fama en Operación Triunfo, trabajó como pintor. “Yo me he criado en un entorno donde no llamaríamos trabajo a esto que yo hago. Y trabajo mucho, ojo, pero como un privilegiado. Sé lo que es el trabajo duro”, dijo con gratitud.
En su relato, hay una constante: la dignidad. “Ese sentimiento de dignidad, de no venderse a las primeras de cambio, me lo traigo de ahí. Me ha salvado en muchos momentos”. Un valor que ahora quiere inculcar a sus dos hijos junto a su mujer, Almudena Navalón: “Intento transmitírselo en la manera de vivir, en la manera de comportarme”.
Aunque fue el único de sus hermanos en acabar la EGB, tampoco siguió estudiando. “Era como que no íbamos a estudiar. Decíamos: ‘Estudian los hijos de los maestros’. Tirábamos la toalla antes de tiempo y nos creíamos valientes por hacerlo”.
Hoy, convertido en uno de los artistas más queridos de España, Carrasco sigue conectado a sus raíces. Tanto, que lo primero que hizo cuando pudo permitírselo fue comprar una casa para sus padres: “Antes de tener yo casa. Sentía esa necesidad. Me sentía en deuda con ellos”.
Humildad, trabajo y gratitud: así se construyó el éxito de Manuel Carrasco. Desde Isla Cristina hasta los grandes escenarios, con libros prestados, pero valores firmes. Una historia real que hoy inspira a miles.
