El único PBY-5A Catalina del Ejército del Aire: la historia que España mantuvo en silencio durante años
Un hidroavión clave en la aviación militar del siglo XX
El Consolidated PBY Catalina fue uno de los hidroaviones más emblemáticos del siglo XX. Diseñado en Estados Unidos y con su primer vuelo en marzo de 1935, destacó por su gran autonomía, su versatilidad operativa y su capacidad para operar desde el mar o desde tierra en sus versiones anfibias.
La variante PBY-5A incorporó tren de aterrizaje retráctil, convirtiéndose en un avión anfibio completo. Sus flotadores de punta de ala, accionados eléctricamente, permitían estabilidad en el agua sin penalizar el rendimiento en vuelo, un diseño avanzado para su época.
Producción masiva y protagonismo en la guerra
Entre 1936 y 1945 se fabricaron más de 3.300 unidades del Catalina. La mayoría se construyeron en Estados Unidos, mientras que Canadá y la Unión Soviética produjeron versiones locales. Durante la Segunda Guerra Mundial, el modelo fue empleado en patrulla marítima, lucha antisubmarina, bombardeo naval y misiones de búsqueda y rescate.
Uno de estos aviones pasó a la historia al detectar a la flota japonesa en la Batalla de Midway en 1942, un hallazgo que alteró el curso de la guerra en el Pacífico.
El aterrizaje inesperado en territorio español
El episodio que marcaría la relación de España con el Catalina se produjo el 7 de julio de 1943. Un PBY-5A de las Fuerzas Aéreas del Ejército de Estados Unidos aterrizó por error en Sidi Ifni, entonces territorio español. El avión realizaba una misión operativa cuando, por causas aún debatidas, tomó tierra fuera de su zona prevista.
De acuerdo con la legislación internacional vigente, tanto la aeronave como su tripulación fueron internadas. El aparato quedó bajo custodia española mientras se resolvía su situación diplomática.
Traslado a Madrid y custodia oficial
Meses después, el hidroavión fue trasladado al Aeropuerto de Barajas bajo supervisión militar española y con la colaboración de la embajada estadounidense. La tripulación permaneció internada hasta el final del conflicto, momento en el que fue repatriada.
España, que había mantenido una compleja neutralidad durante la guerra, adquirió posteriormente el avión junto a otras aeronaves aliadas que habían terminado en su territorio.
La decisión de incorporarlo al Ejército del Aire
En 1949, el entonces ministro del Aire ordenó recuperar el PBY-5A para ponerlo en servicio activo. La aeronave fue trasladada a Getafe, donde se acometió una reconstrucción completa para devolverla a condiciones de vuelo.
El 13 de mayo de 1951, el Catalina volvió a despegar, esta vez con escarapelas españolas. Se convirtió oficialmente en el único avión de su tipo operado por el Ejército del Aire, recibiendo la matrícula militar DR.1-1.
Un servicio limitado pero simbólico
El avión comenzó su carrera operativa en la Escuela Superior de Vuelo de Matacán, en Salamanca. Pese a su singularidad, no llegó a integrarse en una flota homogénea, lo que limitó su empleo práctico.
Posteriormente fue asignado al Regimiento de Hidroaviones de Pollensa, en Mallorca. Su estado técnico y la falta de repuestos hicieron que pasara largos periodos en tierra, operando de forma esporádica desde el aeropuerto de Son San Juan.
Accidente y retirada definitiva
En diciembre de 1954, durante un despegue, el PBY-5A sufrió un accidente que puso fin a su carrera operativa. Los daños y la complejidad de su reparación llevaron a su retirada definitiva del servicio.
Poco después, el avión fue desguazado, cerrando así un capítulo singular en la historia de la aviación militar española.
El Catalina que se conserva hoy en España
El hidroavión que puede verse actualmente en el Museo del Aire de Cuatro Vientos no es el original del Ejército del Aire, aunque luce su misma decoración. Se trata de otro PBY-5A construido en 1944 para la Marina estadounidense.
Tras una larga trayectoria internacional, que incluyó servicio militar en México y años como avión civil y apagafuegos, esta aeronave llegó a España en la década de 1990. Finalmente fue incorporada al museo, donde cumple una función clave de divulgación histórica.
Un legado único en la aviación española
El PBY-5A Catalina del Ejército del Aire sigue siendo un caso excepcional. Fue el único hidroavión anfibio de su tipo en servicio en España y su llegada no respondió a una estrategia planificada, sino a una cadena de acontecimientos marcada por la guerra y la diplomacia.
Hoy, su historia se conserva como testimonio de una época en la que el destino de un solo avión podía cruzar fronteras, ejércitos y décadas, dejando una huella irrepetible en la memoria aeronáutica española.
