Fue un accidente que el accidente haya sucedido en Adamuz. Y, aun así, accidentalmente, este pueblo olivarero arrastrará siempre la cifra de muertos, cuando sea definitiva. Porque los muertos, de otros sitios, de otros pueblos, de otras ciudades, también son ya Adamuz. Aunque el pueblo no quiera, que no quiere, que lo que ha sucedido ocurriera allí. Ni allí ni en ningún otro sitio. Porque Adamuz no quiere a los muertos, aunque los quiera . Nadie quiere esto. Y sin embargo, qué bien los está queriendo el pueblo. A los muertos. Y a los vivos. Repite siempre la alcaldesa de mi pueblo que los pueblos son sociedades ejemplares pero eso no sale en las noticias. Claro que Adamuz hubiera preferido...
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