Desesperados por exprimir al máximo el auge de Stephen Curry, los Golden State Warriors intentan asimilar el golpe devastador de la grave lesión de Jimmy Butler, obligados a un repentino cambio de planes en una temporada en la que el buen momento el equipo vivía al son precisamente del estado de gracia de Butler invitaba a soñar con el quinto anillo de la dinastía.
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