La ‘consola total’ que se ha hecho viral: una creadora china integra PS5, Xbox y una ‘Switch 2’ en una sola torre
En un mercado cada vez más definido por los exclusivos y por la fragmentación de catálogos, la fantasía del jugador —tener “todo” en un único dispositivo— ha vuelto a escena por la puerta grande. Una creadora china conocida como 小宁子 (XNZ) ha presentado en redes un proyecto de modding que ha disparado la conversación en la comunidad: una máquina bautizada con nombre de meme, “Ningtendo PXBOX 5”, que reúne en un solo chasis el hardware de PlayStation 5, Xbox Series y una consola portátil de Nintendo que en la propia presentación se denomina “Switch 2”. No es un producto comercial ni un anuncio oficial, pero su acabado y el planteamiento técnico han bastado para convertirlo en fenómeno.
La clave está en entender qué es —y qué no es— esta “consola total”. No se trata de un sistema capaz de ejecutar tres plataformas a la vez ni de un nuevo competidor que vaya a romper el tablero. Es, más bien, un ejercicio de ingeniería doméstica: desmontar consolas reales, reubicar sus placas, rediseñar la distribución interna y resolver los dos grandes problemas de cualquier integración extrema, la alimentación y la refrigeración. Aun así, el resultado no parece el típico prototipo improvisado. Varias publicaciones destacan que la PXBOX 5 se percibe como un dispositivo “de fábrica”, lo que explica parte de su viralidad: parece una idea imposible… hecha con una sorprendente pulcritud.
El diseño exterior tiene mucho que ver con ese efecto. Inspirada en el Mac Pro cilíndrico de Apple (el conocido “papelera”), la carcasa adopta una estructura triangular que permite orientar las placas como si fueran tres caras de una misma torre. Esa geometría no es solo estética: facilita que un sistema de ventilación y disipación centralizado “sirva” a todo el conjunto, algo esencial cuando hablamos de componentes pensados para funcionar en chasis distintos, con flujos de aire propios. El objetivo original, según recogen las crónicas del proyecto, era práctico y reconocible: menos aparatos, menos cables y una sola “estación” para saltar de un catálogo a otro sin reorganizar el salón.
La parte más llamativa del montaje está en la refrigeración. Para evitar el coste de un mecanizado industrial, XNZ recurre a una técnica tradicional: la fundición a la cera perdida, con la que crea un bloque disipador metálico triangular hecho a medida. En torno a ese bloque se integran elementos como placas de cobre para los componentes más exigentes, buscando que el calor salga del sistema de forma estable. Este detalle ha sido uno de los más comentados porque combina “vieja escuela” de fabricación con herramientas actuales de modding y ensamblaje, y porque ataca el punto débil típico de los proyectos extremos: el calor no perdona.
En cuanto al funcionamiento, la PXBOX 5 también se sostiene sobre una decisión clave: solo una plataforma está activa cada vez. No hay “tres consolas corriendo a la vez”, sino un sistema de conmutación que selecciona cuál se enciende. Para ello se utiliza una fuente GaN de 250 W compartida y un control electrónico —mencionado en varias coberturas como basado en Arduino— que gestiona el cambio de modo, con un botón físico e indicadores LED para saber qué sistema está seleccionado. Esa limitación no resta interés; al contrario, hace viable el concepto y lo acerca a la experiencia que lo inspira: cambiar de consola sin tener tres máquinas conectadas permanentemente.
La etiqueta “Switch 2” es, probablemente, el aspecto más sensible del relato. Lo prudente es entenderlo como una consola Nintendo integrada en formato dock dentro del conjunto, más que como una confirmación oficial de hardware comercial. En cualquier caso, el mensaje de fondo se mantiene: la “consola total” no compite con Sony, Microsoft o Nintendo; compite con la incomodidad de tener que elegir ecosistema o multiplicar dispositivos para acceder a todos.
¿Se puede comprar? No. ¿Podría venderse? En la práctica, es difícil imaginarlo: licencias, marcas, garantías y el simple hecho de desmontar hardware comercial hacen que el proyecto funcione como demostración, no como producto. Pero como símbolo sí es potente: en plena era de servicios, suscripciones y catálogos fragmentados, una pieza de modding ha logrado poner el debate donde más duele al usuario: la comodidad. Y, de paso, ha recordado algo que la industria conoce bien: cuando el público sueña con “una sola plataforma para todo”, no es por capricho, es por fatiga.
