La ciudad de Valencia ha celebrado este jueves, como cada 22 de enero, la festividad de su patrón, San Vicente Mártir , con la misa en la Catedral y la tradicional procesión por el centro histórico, pero sin la habitual mascletà por el duelo nacional decretado tras el accidente ferroviario en Córdoba. «Venimos reivindicando la necesidad de que nadie considere esta fiesta como de segunda categoría o que se pueda jugar con la fecha como si fuera una carta de permuta para otras festividades de la ciudad», ha aseverado la alcaldesa, María José Catalá , en referencia a quienes consideran que este festivo local debería trasladarse a Fallas. Unas palabras que han provocado la reacción de Compromís, que reclama mover los actos a domingo para «favorecer la participación» de los municipios del área metropolitana. A su juicio, el PP no atiende esa propuesta «por las presiones de algún sector empresarial que hace mucho de negocio en Fallas, pero que no quiere pagar a los trabajadores y trabajadoras como festivo». A las víctimas mortales de la tragedia en Adamuz se ha referido el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent durante una eucaristía en la que han participado representantes de la sociedad civil y las instituciones. «Ser servidores de la verdad es la lección que el mártir Vicente nos enseña en el día del aniversario de su martirio y no ocultarla o manipularla en función de los propios intereses. El ejemplo del mártir es una invitación a ser servidores de la verdad, a proclamarla, y a vivir en la verdad desde la humildad», ha señalado Benavent durante la homilía.