Fue condenado a una pena de 23 años de prisión por haber violado durante cuatro años y haciendo uso de una violencia brutal a la hija, menor de edad, de la que entonces era su pareja. También agredió sexualmente a una amiga de esta, aprovechando que se quedó a dormir en su casa. Para evitar entrar en prisión, Daniel Vázquez Patiño trató de esconderse. Y contó con la colaboración de su propia familia, que le dio la «cobertura necesaria». Finalmente, tal y como avanzó ABC, los agentes lo cazaron el jueves por la mañana en Arteixo (La Coruña). El Ministerio del Interior incluyó a Vázquez Patiño, de 47 años, en la lista de los diez fugitivos más buscados. Y ante la gravedad de los hechos, la Policía dio máxima prioridad a su búsqueda. El pederasta coruñés intentó ponérselo difícil y la ayuda familiar para tratar de conseguirlo se multiplicó cuando se le incluyó en la lista de los fugitivos más buscados, según ha informado este viernes la Policía en un comunicado. Las primeras pistas llegaban de Pontevedra, aunque el avance de la investigación acreditó que Vázquez Patiño se había ido a vivir a la La Coruña. Sin embargo, finalmente fue cazado en una vivienda de una aldea de Arteixo, donde se había escondido últimamente. En el operativo, Vázquez Patiño se mostró muy agresivo, intentó apuñalar a uno de los agentes y trató de escapar por el tejado . Amenazó con lanzarse al vacío, pero los agentes fueron capaces de reducirlo y detenerlo. Vázquez Patiño, un fugitivo que el Ministerio del Interior calificaba de «altamente peligroso» y describía como un hombre de complexión obesa, cabello castaño con entradas y 1.70 metros de estatura, estaba en busca y captura por varios delitos de agresión sexual a menores entre los años 2012 y 2016. En esos años había violado de forma reiterada a la hija de su entonces pareja sentimental, y también a una amiga de esta. No dudaba en utilizar la violencia cuando la víctima trataba de resistirse. Todo empezó en 2012, cuando empezó a salir con su entonces pareja. Vázquez Patiño convivía con los hijos menores de edad de su novia y con la hija que ambos tenían en común. Desde entonces, agredió reiteradamente a la hija de su expareja, menor de edad. Si la menor se resistía, le golpeaba la cabeza con violencia y la amenazaba con matarla a ella y a toda su familia si contaba algo. También le prohibía tener novio, alegando que era suya. Dos años después, vio en una amiga de la hija de su pareja a otra posible presa. Una vez en 2014, aprovechando que la niña se había quedado a dormir en casa, se metió en la cama con ella. Sin mediar palabra y haciendo uso de la violencia, la agredió sexualmente. La volvió a violar a menos en otra ocasión, tiempo después, en un momento en el que logró quedarse a solas con ella. Todo este calvario acabó cuando en 2016 su pareja puso fin a la relación. Con la detención de Vázquez Patiño, la Policía Nacional completa el arresto de cinco de los diez fugitivos que formaban parte de la última lista de más buscados difundida a finales de noviembre. Entre los cinco cazados también está el profesor gallego Martiño Ramos Soto, detenido en noviembre en Cuba.