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Disminución en la natalidad y el cambio en las prioridades de los jóvenes: "Tener hijos ya no es sinónimo de éxito"

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Tener hijos, comprometerse y formar una familia ya no se considera una prioridad para miles de jóvenes, quienes ahora tienen otras metas a corto o largo plazo. Enfocados en su desarrollo profesional y personal, la juventud peruana actual cambia la forma de pensar tradicional, que sostiene que moldear un hogar es sinónimo de estabilidad y éxito. Desde 2019, el Perú registró 581,022 nacimientos, mientras que en 2023 la cifra cayó a 462,755 y en 2024 disminuyó aún más, a 417,180, lo que refleja una variación del -9.8% entre los últimos dos años, según el informe más actualizado del Instituto Nacional de Estadística e Informática.

Si bien el descenso en el número de nacimientos refleja un cambio demográfico significativo por diversos factores, especialistas como el psiquiatra Carlos Bromley y la psicóloga Cinthia Ramos explican que los principales motivos por los que los jóvenes optan por no tener hijos están ligados al entorno familiar, la incertidumbre laboral, los costos de vida, las circunstancias coyunturales y la educación sexual. Asimismo, la postergación de la maternidad está principalmente relacionada con la disposición de las mujeres a convertirse en madres. Bajo este panorama, el INEI advierte que la disminución de la natalidad conlleva, a largo plazo, el riesgo de comprometer el "reemplazo generacional del país".

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Las prioridades de los jóvenes han cambiado

El médico psiquiatra Carlos Bromley explica que, actualmente, las prioridades de miles de jóvenes peruanos se orientan a desarrollar una carrera profesional y a sentirse realizados como personas, sin la necesidad de tener una vida familiar. A lo largo de los años, la dinámica de vida ha cambiado, puesto que ahora la sociedad ofrece otros elementos con los que la juventud puede interactuar y relacionarse, asegura el especialista. Por ello, tanto hombres como mujeres poseen mayor libertad en su toma de decisiones y ya no viven bajo la presión de formar una familia o tener un hijo, factores que antes eran considerados sinónimo de estabilidad y éxito.

Especialistas aseguran que la prioridad de los jóvenes ya no está centrada en formar una familia. Foto: Carlos Félix

Sin embargo, uno de los factores clave es el entorno familiar en el que ha crecido cada individuo. Bromley explica que las primeras etapas de la vida son determinantes para formar un proyecto de vida a largo plazo, donde se establecen las metas individuales. Por ello, si se evidencian elementos negativos en el entorno familiar, el psiquiatra señala que los jóvenes buscarán evitar los patrones que vieron en sus padres o familiares cercanos. "Crecer dentro de una familia disfuncional, donde se observa, prolongadamente, que los progenitores son violentos, consumen drogas, discuten y mantienen disarmonía, hace pensar a los jóvenes que así son las familias en general", explicó Bromley. "Ellos no querrán tener bebés porque no desearán asemejarse a sus propias familias", añade el especialista.

Tanto Bromley como Ramos coinciden en que la dinámica familiar influye en gran medida en las decisiones que tomarán los hijos a futuro. "Si su experiencia no ha sido positiva, en base a eso, ellos van a rechazar la idea de ser padres o la postergarán por mucho más tiempo", precisó Ramos.

Otro de los factores que influye en la disminución de la natalidad es la incertidumbre económica y laboral. Para la psicóloga Cinthia Ramos, los jóvenes postergan formar una familia debido a que los costos de vida han aumentado en nuestro país y, en promedio, los sueldos no alcanzan para satisfacer todas las necesidades básicas que implica un hogar. "Una estabilidad financiera permite cubrir gastos como alquileres, adquisición de viviendas, entre otros. Pero hoy en día, estos precios han aumentado", argumentó.

De acuerdo con el INEI, en 2024 se inscribieron 91,792 nacimientos de madres residentes en los distritos de Lima Metropolitana, cifra que representa una disminución del 8.3% (-8,280) en comparación con 2023 y un 32.8% (-44,785) respecto a 2019. Esta cifra refleja una tendencia descendente sostenida en el número de nacimientos en los últimos años.

Disminución en la tasa de natalidad de todo el Perú. Foto: INEI

En esa línea, en 2024, la edad promedio de la madre fue de 30 años y la del padre 33. En el caso de las madres, la mayor proporción se concentró en los grupos de 30 a 34 años (26.8%) y 25 a 29 años (23.9%). En cuanto a los padres, el grupo etario predominante es el de 30 a 34 años (25.4%), seguido por el de 35 a 39 años (21.8%).

Este resultado muestra una variación con respecto a 2019, cuando el grupo predominante de las mujeres para convertirse en madres era de 25 a 29 años (24.4%) y de 20 a 24 años (23.2%). Con respecto a los hombres, los grupos de edades fluctuaban entre 30 a 34 años (22.6%) y 35 a 39 años (16.4%). Si bien las mujeres tendían a convertirse en madres a una edad más joven, los hombres mantienen el mismo rango de edad, pero en menor porcentaje.

Debido a esto, los jóvenes prefieren pasar su juventud llevando a cabo otras actividades que consideran más placenteras, como "viajar, estudiar lo que deseen, forjarse una profesión y vivir independientemente", precisa Bromley. El psiquiatra asegura que estas son las prioridades actuales que reemplazan la necesidad de formar una familia o tener bebés. Asimismo, sostiene que existe un temor en la juventud de perder estabilidad y consideran que la llegada de un bebé podría afectar dicha estabilidad.

Por su parte, Ramos añade que los factores placenteros van de la mano con el desarrollo profesional y personal del individuo, los cuales denomina "nuevas visiones de felicidad". "La generación anterior veía una familia como sinónimo de ser feliz, pero ahora definitivamente ha cambiado", sostuvo.

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Factores coyunturales influyen en la disminución de natalidad

De acuerdo con Bromley, uno de los puntos centrales que influyen en la disminución de la natalidad es la problemática económica, que ya no es estable. "Anteriormente, solo era necesario que trabajara el jefe del hogar y que la pareja se dedicara a la casa, criar hijos, etc. Pero ahora la estabilidad laboral ya no existe, se ha perdido", afirmó. Ahora, que se requiere mayor economía para sostener un hogar, tanto hombres como mujeres trabajan para subsistir. "Estas precariedades económicas provocan que los jóvenes consideren que van a exponer a sus hijos a que les falte lo más mínimo para vivir. La inestabilidad económica hace que los jóvenes crean que no van a poder darles a sus hijos la educación que necesitan", señaló.

Los jóvenes optan por no tener hijos al temer que no puedan darle todo lo que necesitan. Foto: Sebastián Blanco

Asimismo, el especialista señala que actualmente hay incertidumbre sobre lo que pueda pasar en los años posteriores en el Perú, tomando como ejemplo la crisis política y la creciente inseguridad, factores que han cambiado la sociedad de la actual generación. "Antes teníamos las cosas claras. Uno crecía, estudiaba, trabajaba, formaba un hogar y tenía hijos hasta el final de su vida. Ahora hay inseguridad frente al futuro, miseria, desempleo... No se vislumbra un futuro seguro como para tener hijos", precisó.

Igualmente, Ramos atribuye estos factores coyunturales a la disminución del registro de nacimientos, pues ahora los jóvenes tienen una mayor conciencia para determinar si resulta ético tener hijos en las condiciones actuales. "Por la situación actual, un conjunto de factores, los jóvenes deciden no perder la estabilidad personal que han conseguido ni asumir estas responsabilidades".

Según los expertos, la población joven ya no está obligada a convertirse en padres, algo que era diferente en décadas pasadas. Por tal motivo, refuerzan su autonomía y el tener un bebé o formar una familia se ha vuelto un factor del que pueden prescindir.

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Menos matrimonios: la vida de los jóvenes no está centralizada en la familia

La población joven es mucho más dinámica de lo que eran las generaciones anteriores. Según Bromley, la juventud ya no pasa el mayor tiempo de su vida dentro de casa ni en busca de compromisos, puesto que ahora "no centralizan su vida en el ambiente familiar".

Número de matrimonios inscritos desde el 2019 al 2024. Foto: INEI

Esta realidad se refleja en que, según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), el número de matrimonios ha mantenido una tendencia descendente desde 2019, cuando se registraron 84,738 nupcias; 44,593 en 2020 (debido al Covid-19), 75,592 en 2021, 85,542 en 2022, 66,804 en 2023 y 69,116 en 2024.

Número de divorcios aumentó el 2024 con respecto al 2023. Foto: INEI

Si bien la cifra de nupcias aumentó un 3.5% respecto a 2023, también se evidenció un aumento en el número de divorcios. Por ello, Reniec mostró que durante el periodo de 2024 se inscribieron 17,294 divorcios a nivel nacional, cifra que aumentó en 756 (4.6%) respecto a 2023, mientras que, en comparación con 2019, aumentó en 809 divorcios.

Testimonios

Los motivos detrás de la disminución de la natalidad coinciden con los testimonios de jóvenes, quienes, ante una economía inestable e incertidumbre laboral, optan por buscar nuevas oportunidades en el extranjero. Tal es el caso de Renzo Coronado (26), egresado en Ciencias de la Comunicación, quien no tiene como prioridad formar una familia a corto plazo. "Tener hijos ya no es sinónimio de éxito (...) las generaciones actuales y las que vienen están priorizando otro estilo de vida. Sentirme realizado no se basaría en formar una familia", sostiene.

Coronado detalla que, en años anteriores, no había conciencia sobre el hecho de traer un hijo al mundo, ya que los costos de vida eran diferentes. "Entre los 20 y 25 ya era normal (tener una familia). Incluso, mis tíos me decían: 'Oye ¿y el hijo, para cuándo?', sin antes pensar en cómo lo voy a mantener o qué trabajo voy a tener", argumentó.

Dentro de sus metas, Renzo asegura que prefiere explorar el mundo, manejar su carrera e incluso formar una empresa, puesto que su desarrollo profesional está dentro de sus prioridades para lograr una estabilidad económica plena. "Es imposible que piense ahora en tener una familia con el trabajo y estilo de vida que tengo. Antes era un solo sueldo y ahora encontrar un hogar no es nada sencillo", acotó, tras precisar que la posibilidad de tener un hijo sería en un futuro lejano, cuando tenga estabilidad económica y laboral.

Sin embargo, Karla Timaná (26), bachiller en Ciencias de la Comunicación, muestra una realidad distinta. Ella ya tenía planificado formar una familia debido a la estabilidad que tuvo con su pareja, Aaron Milla. A diferencia de otros jóvenes, Karla considera que un hijo no es impedimento para el desarrollo profesional ni para alcanzar sus metas. Pese a que reconoce que tuvo demoras en sus estudios, la llegada de su hijo Maro dio un cambio radical en la vida de Karla, quien supo afrontar esta nueva responsabilidad en compañía de Aaron. Asimismo, ella concuerda en que traer una vida al mundo requiere que ambos padres sean conscientes de la madurez que implica.

"Es mejor no tener hijos si no vas a poder darle todo: educación, ropa, alimento, diversión, etc. No tiene que ser a medias", acotó. Si bien los problemas familiares pueden estar presentes al formar un hogar, Karla considera que es parte del proceso enfrentar las dificultades. "Siendo realista, tuve a Maro cuando acabé mi carrera, pero pude haber hecho un poco más, como licenciarme. Tal vez pude haber crecido (profesionalmente) un poco más rápido, lo hago, pero lento... Tengo la libertad de seguir creciendo yo sola, pero igual cuidando a mi hijo", precisó.

Karla resalta que ha podido alcanzar sus objetivos gracias a la compañía de su pareja, pues el apoyo mutuo ha sido crucial para superar cada etapa tras el nacimiento de su hijo. "Es fundamental que un hijo crezca con una imagen de papá y mamá juntos. Salir adelante es posible", añadió. Con respecto al matrimonio, el testimonio de Karla Timaná coincide con el de Renzo Coronado, pues ambos no consideran que sea una prioridad y creen que estos conceptos han cambiado con el paso de los años.

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