Miles de gamers en Irán, en fuera de juego por el apagón de internet global
Miles de gamers en Irán han quedado fuera de juego por el corte de internet, que cumple 17 días en el contexto de las recientes protestas, dejando a jugadores fuera de ligas y partidas internacionales y cortando de golpe una de las principales vías de ocio y socialización digital del país.
Masud, un vecino del centro de Teherán de 30 años, es uno de los gamers que dice a EFE que ni se imaginaba no poder jugar durante tanto tiempo.
"Si alguien me hubiera dicho hace un mes que no podría jugar durante 17 días, le habría dicho que está loco", cuenta Masud, quien detalla que juega FC (antes FIFA) desde hace 15 años.
Para Masud, como para miles de jóvenes iraníes, el fútbol virtual no es solo un pasatiempo, sino "una rutina diaria, una forma de socializar y de contacto con el exterior".
"En los últimos tres años he estado jugando casi todos los días con gente de todo el mundo, siempre en línea con mi PlayStation 5. La última vez que jugué fue el 8 de enero por la mañana", relata.
Ese 8 de enero por la tarde, el internet global fue desconectado en Irán, en paralelo a las protestas antigubernamentales "iniciadas a finales de diciembre" que esa noche llegaron a su punto más álgido y enfrentaron una fuerte represión estatal que, según cifras oficiales, se ha saldado con más de 3.100 muertos. ONG opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, elevan la cifra a 5.459 fallecidos.
"Desde ese jueves negro, la comunidad gamer iraní ha quedado aislada del ecosistema global del videojuego", sostiene el joven, que trabaja en una imprenta.
Ali, otro gamer y estudiante de ingeniería mecánica de 22 años, también cuenta que pasó muy duros los primeros días de desconexión.
"Sentía que me habían quitado algo que formaba parte de mi vida cotidiana. Estaba aburrido, desesperado y ansioso. Revisaba el teléfono cada hora para ver si había conexión", afirma el también jugador de fútbol virtual.
Ali indica que el juego virtual para él "era como ir a un café y relacionarse con gente". "Ahora solo podemos jugar contra la máquina. Es otro juego, mucho más vacío", dice.
Pero reconoce que "el silencio digital, en comparación con la tragedia ocurrida en las calles del país, es insignificante".
"Cuando tanta gente, muchas de ellas más o menos de mi edad, perdió la vida por protestar en las calles, el hecho de no poder jugar pasa a ser secundario. Aunque es otro derecho que nos quitan, como el derecho a protestar sin que nos maten", reprocha Ali.
Las autoridades justifican el corte de internet como parte de sus medidas por razones de seguridad nacional, ante unas protestas que han tachado de un complot estadounidense-israelí.
Sin embargo, expertos denuncian una vulneración sostenida de derechos básicos.
El sociólogo Mohammad Rahbari advirtió en una entrevista con el diario reformista Shargh sobre las consecuencias sociales del aislamiento digital prolongado.
"Hoy el acceso a internet es comparable al acceso al agua o la electricidad. Cuando se corta de forma prolongada, la vida social, económica y cultural se paraliza", afirmó Rahbari.
En la misma línea, Hamed Beidi, activista por los derechos digitales, dijo también a Shargh que "ignorar la vida digital de los ciudadanos tiene un coste social elevado".
"Una parte importante de la vida de las personas "sus relaciones, su trabajo, su ocio ocurre en línea. Cuando se cierra ese espacio, la frustración y el descontento aumentan", alertó el analista, en una situación de tensa calma que reina en el país desde que las autoridades lograron sofocar las manifestaciones antigubernamentales a punta de rifle y pistola hace ya dos semanas.
En los últimos días, algunos usuarios han podido enviar mensajes o usar servicios de compañías internacionales, pero solo brevemente y muy ocasionalmente.
NetBlocks, grupo que monitorea internet, sugirió que el Gobierno iraní podría estar experimentando "una intranet más altamente filtrada" con una "conectividad basada en listas blancas".
