Se ilusiona a lo grande
Bennardi mostró dos versiones clave para llevarse el triunfo: la contundencia para golpear primero y la templanza para cerrar el pleito cuando su rival llevó el juego al límite físico y mental.
El primer set fue un monólogo de Nicolás. Con una efectividad alta en su primer servicio y pelotas profundas que incomodaron constantemente el revés de Dvorkin, Bennardi impuso condiciones rápidamente. El 6-2 inicial reflejó la diferencia de ritmo que hubo en el arranque del match.
Sin embargo, el segundo parcial cambió drásticamente la narrativa:Martín, conocido por su garra y capacidad de lucha (como ya lo había demostrado en la Copa Final), ajustó su juego defensivo y empezó a forzar rallies más largos.
Ninguno lograba quebrar de forma definitiva y ello provocó que el set desembocara en una muerte súbita. Allí, Bennardi recuperó la agresividad del inicio y, con varios acertos que fueron determinantes, sentenció el 7-6 final.
