La primera víctima mortal de Pedro Sánchez fue la verdad, sacrificada a sangre fría en el altar del poder. Incapaz de alcanzarlo a través de un pacto democrático limpio, recurrió desde el principio a la mentira y a ella se ha aferrado desde entonces, sirviéndose de lacayos a sueldo para propagar sus embustes y alimentar la confrontación que necesita para subsistir. Tuvo para ello un buen maestro. Antes que él, José Luis Rodríguez Zapatero había transitado el mismo camino oscuro, jalonado de falsedad, desde la negociación clandestina con ETA hasta sus turbios negocios con dictadura venezolana; desde su sospechosa victoria, propiciada por los atentados del 11-M, a la brutal crisis económica derivada de su inepcia. El discípulo aventajado de ese...
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