Bonos de Venezuela ‘salen del purgatorio’... e inversionistas ven ‘botín’ de 170 mil mdd al alcance
Los bonos de Venezuela permanecieron durante años en el ‘purgatorio financiero’. Los inversionistas los veían como un ‘boleto de lotería’ en un país disfuncional. La mayoría, sin embargo, se mantuvo al margen.
Eso cambió de forma abrupta con la captura de Nicolás Maduro durante la madrugada del 3 de enero en Caracas.
La caída de Nicolás Maduro acusado por narcoterrorismo en una corte federal de Nueva York, abrió un camino hacia lo que podría convertirse en una de las reestructuraciones de deuda soberana más grandes y complejas desde la crisis de Grecia, hace más de una década.
En juego hay hasta 170 mil millones de dólares en obligaciones: una ‘maraña’ de bonos en default, préstamos y fallos judiciales adeudados a acreedores que van desde firmas de Wall Street hasta China.
¿Cuánto puede subir el precio de los bonos de Venezuela?
Los mercados reaccionaron con rapidez cuando fuerzas especiales de EU sacaron a Maduro de Venezuela. Para cuando fue presentado ante un tribunal en Manhattan, vestido con una camiseta azul marino de cuello en V, los precios de los bonos del Gobierno y de Petróleos de Venezuela se habían disparado a niveles no vistos desde que el país comenzó a incumplir pagos en 2017.
Alrededor de mil 500 millones de dólares en bonos cambiaron de manos, unas 10 veces el volumen normal de operación, según operadores. Títulos que inversionistas estadounidenses habían estado liquidando por apenas 1.5 centavos por dólar en el punto más bajo del mercado ahora se vendían hasta en 40 centavos, una ganancia digna del capital de riesgo para quienes se atrevieron a comprar en el fondo.
Algunos de los pronósticos más optimistas sugieren que todavía hay margen para mayores alzas, con recuperaciones de 60 centavos por dólar o más.
Los tenedores de bonos, cuyas reclamaciones suman cerca de 100 mil millones de dólares, incluidos intereses vencidos, ven potencial para un proceso relativamente directo: Consolidar los distintos instrumentos en una sola reestructuración y emitir nueva deuda. Los acreedores recibirían un pago y Venezuela podría captar capital fresco para reconstruir su deteriorada infraestructura petrolera.
“El piso de la reestructuración de la deuda de Venezuela probablemente se ha elevado de manera considerable por los eventos que hemos visto en las últimas semanas”, consideró David Robbins, director de TCW Emerging Markets Group y veterano de cuatro décadas cuyos fondos poseen bonos venezolanos. “Ahora probablemente se piense que los valores finales de recuperación estén en los 40, quizá hasta en los 60 centavos”, añadió.
Pero existe otro antecedente: El destino de los bonistas tras la invasión estadounidense a Irak en 2003. En ese caso, solo recuperaron alrededor de 10 centavos por dólar luego de que el país, rico en petróleo, reestructuró unos 125 mil millones de dólares de deuda.
“Será un camino complicado para los acreedores y deben aceptar esa realidad”, advirtió Jay Newman, abogado y exgestor del fondo Elliott Management, que obtuvo grandes ganancias apostando por la deuda argentina.
Dueños de deuda de Venezuela piden intervención de Donald Trump
Dos días después de la captura de Maduro, el Comité de Acreedores de Venezuela —un grupo de inversionistas que incluye a Fidelity Investments, Morgan Stanley y Greylock Capital Management— se reunió por Zoom para reevaluar sus perspectivas. Días más tarde, el grupo informó en un comunicado que estaba dispuesto a iniciar conversaciones.
Antes de que puedan comenzar las negociaciones, sin embargo, el comité debe obtener una licencia de Washington, ya que Venezuela sigue sujeta a sanciones económicas de Estados Unidos. Según personas familiarizadas con el asunto, los bonistas han estado en contacto con asesores de Donald Trump para alinear sus esfuerzos con las prioridades del presidente.
La salida de Maduro sin desmantelar por completo el régimen —la vicepresidenta Delcy Rodríguez encabeza el gobierno como presidenta interina— era un escenario que los acreedores habían contemplado, aunque no era el que consideraban más probable.
Delcy Rodríguez está abierta a interactuar con inversionistas estadounidenses y ha sido durante años el enlace del régimen con el capital extranjero. Abogada y diplomática formada en Londres y París, supervisó reformas económicas que incluyeron permitir la dolarización de facto y medidas que ayudaron a reactivar la inversión en el sector petrolero.
Entre sus asesores figuran los economistas ecuatorianos Patricio Rivera y Fausto Herrera, impulsores de la dolarización, la disciplina fiscal y una mayor flexibilidad para el sector privado. Como miembros del gabinete del expresidente Rafael Correa, ambos fueron clave para que Ecuador recuperara el acceso a los mercados internacionales de capital tras su propio default.
Cualquier propuesta de reestructuración sigue siendo un escenario lejano. Aun así, los acreedores ya modelan esquemas que tratarían en igualdad de condiciones unos 27 mil millones de dólares en bonos emitidos por la petrolera estatal Petróleos de Venezuela y 31 mil millones de dólares en bonos soberanos, un monto que supera los 100 mil millones de dólares al incluir atrasos, según una estimación de JPMorgan Chase & Co.
En última instancia, las recuperaciones dependerán de la capacidad de Venezuela para generar ingresos del petróleo. El país posee las mayores reservas probadas del mundo, pero produce menos de 1 por ciento del suministro global, lo que deja un amplio margen de crecimiento. Los acreedores analizan instrumentos que les otorguen una participación en los ingresos petroleros futuros.
Trump, quien ha instado a grandes petroleras a invertir en Venezuela, ha señalado que Estados Unidos pretende controlar esos flujos de efectivo. Una orden ejecutiva del 9 de enero bloquea a acreedores y tribunales el acceso a los ingresos por ventas de petróleo venezolano depositados en cuentas del Tesoro estadounidense. Algunos bonistas ya anticipaban esta medida, considerándola un paso necesario que no altera sus expectativas de recuperación.
Además, las obligaciones de Venezuela van mucho más allá del mercado de bonos, e incluyen préstamos con China y fallos judiciales acumulados durante décadas. “En realidad nadie sabe cuánta deuda hay”, dijo Newman.
JPMorgan calcula que las obligaciones oscilan entre 150 mil y 170 mil millones de dólares, incluidos unos 15 mil millones con China. El Fondo Monetario Internacional estima que la deuda equivale a alrededor de 180 por ciento del PIB, aunque el gobierno dejó de publicar datos económicos confiables hace años.
