Las lesiones son el gran peaje del motociclismo. Es una frase repetida en el paddock, asumida casi como un peaje inevitable para quienes compiten al límite, pero que
pocas veces se aborda con la crudeza con la que lo hace Iker Lecuona. El piloto valenciano, hoy asentado en WorldSBK tras su paso por MotoGP,
habla sin rodeos de caídas, quirófanos, miedo y salud mental, una dimensión del deporte que durante años permaneció en segundo plano.
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