Envolver un pescado en una gruesa capa de sal antes de ponerlo al fuego es una técnica culinaria ancestral. Tan sencilla como satisfactoria. Lo importante es dominar los tiempos de cocción en el horno para que la pieza quede fresca y jugosa, con sus sabores concentrados y con el mínimo de grasa. La recuperación de esta fórmula se atribuye a Félix Cabeza, quien en sus restaurantes La Dorada popularizó la fritura andaluza y la llevó incluso a París. Él implantó el pescado a la sal en la playa de La Carihuela, en Torremolinos, y posteriormente la desarrolló en todos sus establecimientos. También en Murcia se atribuyen el mérito. Aunque la mayoría de las piezas se adaptan bien, los más adecuados...
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