Como ocurre siempre con los grandes campeones de siempre, hay un momento en cada torneo en el que ya no hay quien los pare. Se sitúan en un nivel superior en el que ni los más capaces son capaces de alcanzar. Le ocurrió a Carlos Alcaraz, con algunas dudas en la primera semana del Abierto de Australia , pero impenetrable en cuartos ante el rival más difícil hasta el momento: Alex de Miñaur. Una exhibición. Y ahí está también Jannik Sinner , aun sin ejercer su máxima autoridad, impoluto en esta recta final en la que se lleva por delante a Ben Shelton sin alterar el gesto (63, 6-4 y 6-4 en dos horas y 23 minutos). Se cita en...
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