El perfume es un paso indispensable en la rutina de muchas personas . Se lo aplican antes de salir de casa, por las mañanas, entre una reunión y otra, y algunos antes de dormir. Es un hábito más de cuidado personal, igual que el peinarse o aplicarse una crema hidratante. Un buen olor corporal estimula el sentido del olfato y, así, tiene un papel fundamental en los mecanismos del cerebro. Está vinculado a la memoria , ayudando a identificar personas y situaciones aunque pasen los años. Además, es un factor de supervivencia. El olor -especialmente el mal olor- avisa de posibles peligros cercanos y alerta de fuentes de alimento seguras . Por eso el cuerpo disfruta cuando pasa por delante de una panadería, por decir una situación común. El buen olor del cuerpo cumple las mismas dinámicas que con la comida. Más del 80% del sabor de los alimentos depende del olfato, influyendo en la nutrición. Así, una persona que huela a ciertos aromas asociados con el disfrute será percibida como atractiva. David Rodríguez, experto en nutrición, avisa de que el perfume y la salud tienen otro punto de unión. La aplicación excesiva de colonias y fragancias puede afectar directamente al cuerpo de forma interna, pudiendo dañar órganos vitales. El experto explica que «echarte perfume en el cuello parece inofensivo, pero es el nuevo fumador pasivo , no es solo un olor». En tanto que se huele y se lleva pegado al cuerpo, puede introducirse en los pulmones como lo hace el tabaco al fumar. Tal y como cuenta, «cuando te pones perfume, inhalas sustancias químicas y muchas también entran por la piel» . Añade el factor de la absorción por la piel, lo que afecta a quienes se ponen perfume directamente en el cuello y muñecas y no sobre la ropa. «Muchos perfumes comerciales contienen talatos y fragancias sintéticas y compuestos que alteran el sistema hormonal y aumentan la carga que gestiona el hígado y no solo te afecta a ti», alerta. Así como el tabaco, «todo el que está a tu alrededor también lo respira» y se puede ver afectado por estas sustancias. «Puede afectar a la tiroides , no como causa única, pero si todos los días te echas perfume en el cuello cerca de la glándula , es una carga química más, sobre todo si hay estrés crónico, falta de minerales, inflamación intestinal o sobrecarga hepática y ahí aparece el famoso efecto cóctel» , explica. «Por eso, cuando empiezas a cuidarte, tu cuerpo se vuelve más sensible y lo que antes tolerabas, ahora te satura» , añade. El experto reconoce que quienes acaban de cambiar sus hábitos de alimentación y deporte pueden notar un cambio en su gusto olfativo. El tono de este consejo puede alarmar, pero David Rodríguez insiste en que «es prevención inteligente, reducir tóxicos también es salud».