Добавить новость
ru24.net
World News
Январь
2026

Lo que vi en Venezuela y no quiero para Costa Rica

0

En 2018, tuve la oportunidad de viajar a Venezuela en uno de los momentos más duros de su historia. La crisis política, económica y social golpeaba con fuerza.

No fui como turista; viajé con un grupo misionero para visitar una de las zonas más peligrosas de Caracas, sin pensar que esa experiencia iba a marcar para siempre mi forma de entender la democracia y la libertad.

Vi pobreza extrema y una desigualdad que dolía. Mientras algunos buscaban comida entre los desechos, otros, claramente identificados con las camisas rojas del poder, se sentaban en lujosas cafeterías del centro de Caracas, ajenos al colapso que los rodeaba. Dos realidades contrapuestas, separadas por el acceso al poder y la cercanía con el gobierno. Era el mismo país, pero no la misma vida.

Pero más allá de la escasez material, lo que más me impactó fue el miedo. Vi miedo en los ojos de la gente, un miedo silencioso, profundo, paralizante. Miedo a hablar, a opinar, a expresar su descontento con el gobierno, porque incluso pensarlo podía significar ser apresado.

Viví en carne propia lo que significa no tener libertad.

Estuve un mes en Venezuela. Un mes viviendo y palpando lo que significa habitar en una dictadura, aunque muchos aún se resistan a llamar las cosas por su nombre.

Por eso, cuando pienso en la posibilidad de que algo así le pase a Costa Rica, se me estruja el corazón.

Nuestro país ha sido históricamente un ejemplo de democracia, de paz, de una sólida institucionalidad. Pero nada de eso es automático ni eterno. Todo se puede perder. Y la historia abunda en ejemplos.

Desde la ciencia política se ha documentado ampliamente que las dictaduras modernas no suelen nacer de un quiebre abrupto, sino de procesos graduales de erosión democrática.

Hugo Chávez llegó al poder por la vía democrática. Nadie votó por una dictadura. Sin embargo, poco a poco, su ambición lo llevó a concentrar poder: más diputados para cambiar leyes y Constitución a su antojo, control del Poder Judicial y de las Fuerzas Armadas, suspensión de garantías individuales. Todo acompañado de un discurso de confrontación permanente, ataques a la prensa, desprecio por la institucionalidad y una división deliberada entre “ellos” y “nosotros”. ¿Les suena conocido?

Hoy vemos señales preocupantes en Costa Rica. El debilitamiento del equilibrio de poderes, el ataque constante a las instituciones del Estado y el intento de normalizar el irrespeto a la democracia responden a una lógica conocida en la región.

Esa es la ruta que sigue el continuismo, representado por quienes hoy rodean y sostienen este proyecto político. Las alarmas están encendidas, pero muchos prefieren no verlas. Votar por el continuismo es abrir la puerta a un escenario muy parecido al de Venezuela.

Como ciudadana, como mujer y como costarricense, me dolería profundamente ver en mi país lo que viví allá. Por eso, les hablo hoy a las personas indecisas. Este 1.º de febrero no es una elección más. Es una decisión entre dos caminos: la dictadura o la erosión progresiva de nuestro sistema democrático.

Salgamos a votar. Hagamos valer nuestro derecho. Así como nuestros antepasados defendieron este país con valentía, defendámoslo hoy con nuestro voto.

Krissya León es politóloga y periodista.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса