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La NASA admite problemas con su cohete para volver a la Luna: «Es la vía más rápida, pero no la más económica»

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Abc.es 
La hoja de ruta del regreso humano a la Luna acaba de sumar un nuevo retraso. La NASA ha terminado este martes el wet dress rehearsal (el ensayo general con combustible o WDR, por sus siglas en inglés) de la misión Artemis II con resultados agridulces: según ha explicado la agencia, la prueba ha permitido cumplir buena parte de los objetivos técnicos previstos, pero también ha puesto de manifiesto una serie de problemas, entre ellos nuevas fugas de hidrógeno líquido (algo que ya ocurrió en repetidas ocasiones en Artemis I), que obligan a retrasar el despegue hasta la segunda ventana de lanzamiento. Es decir, no veremos surcar los cielos al Space Launch System (el megacohetecohete SLS) con la nave Orión y los cuatro astronautas a bordo -los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y el canadiense Jeremy Hansen- hasta, al menos, el próximo 6 de marzo. «Con más de tres años entre lanzamientos del SLS, anticipamos que encontraríamos desafíos. Precisamente por eso realizamos un ensayo general», ha señalado en un comunicado a través de la red social X el actual administrador de la NASA, Jared Isaacman. «Como siempre, la seguridad sigue siendo nuestra máxima prioridad, para nuestros astronautas, nuestro personal, nuestros sistemas y la sociedad. Solo lanzaremos cuando creamos estar preparados para emprender esta misión histórica. (...) El equipo revisará a fondo los datos, solucionará cada problema detectado durante el WDR, realizará las reparaciones necesarias y volverá a las pruebas», ha señalado el jefe de la agencia, sin precisar fechas para los próximos test. El ensayo general es una de las verificaciones más críticas antes de cualquier misión espacial. Se trata, en la práctica, de simular un lanzamiento real sin despegar: cargar los tanques del cohete con propelentes criogénicos, ejecutar la cuenta atrás y verificar que todos los sistemas -desde el lanzador hasta la nave tripulada- se comportan como está previsto. Su objetivo no es tanto demostrar que todo funciona, como identificar fallos cuando aún hay margen para corregirlos. No obstante, los detectados en esta ocasión pesan tanto que han motivado el retraso del despegue al menos un mes. A pesar de haber tenido que retrasar la prueba por el mal tiempo del sábado al lunes y lidiar con las bajas temperaturas de una ola de frío en Florida, la NASA logró completar varios hitos clave. «La NASA concluyó el ensayo general con combustible para el vuelo de prueba Artemis II a primera hora del martes, cargando con éxito propelente criogénico en los tanques del SLS, enviando a un equipo a la rampa para completar las operaciones finales de Orión y drenando el cohete de forma segura», señaló la agencia en otro comunicado . No obstante, ese éxito parcial no oculta que el proceso estuvo lejos de ser un camino tranquilo. El ensayo comenzó oficialmente el 31 de enero, con una cuenta atrás de unas 49 horas iniciada a las 20.13 hora local del este de EE.UU. Desde el primer momento, el clima jugó un papel relevante. «Antes y durante las operaciones de carga del 2 de febrero, los ingenieros monitorizaron cómo el tiempo frío en Florida afectaba a los sistemas y aplicaron procedimientos para mantener el hardware seguro», indica la NASA. Las bajas temperaturas obligaron incluso a retrasar el inicio de la carga de combustible, mientras se llevaban determinadas operaciones a rangos térmicos aceptables. El problema más significativo apareció durante la carga de hidrógeno líquido, uno de los propelentes más complejos de manejar. «Durante el llenado, los ingenieros pasaron varias horas resolviendo una fuga de hidrógeno líquido en una interfaz utilizada para dirigir el propelente criogénico hacia la etapa central del cohete, lo que les retrasó en la cuenta atrás», detallan desde NASA. Los intentos de solución incluyeron detener el flujo, permitir que la interfaz se calentara para que los sellos volvieran a asentarse y ajustar el ritmo de carga. Pese a ello, los equipos lograron completar parte del ensayo. Incluso se envió a un grupo de cinco técnicos a la rampa de lanzamiento para finalizar las operaciones de cierre de la nave Orión. Sin embargo, cuando se realizó el primer intento de cuenta atrás, el sistema automático detuvo el proceso. El motivo: «un aumento en la tasa de fuga de hidrógeno líquido» detectado a apenas cinco minutos del final. La fuga no fue el único inconveniente. La NASA también informó de problemas adicionales: «Además de la fuga de hidrógeno líquido, una válvula asociada a la presurización de la escotilla del módulo de tripulación de Orión, que había sido reemplazada recientemente, requirió un nuevo ajuste», explican. A ello se añadieron retrasos en las operaciones finales, fallos en algunas cámaras debido al frío y, especialmente, la reaparición de cortes en los canales de comunicación de audio entre los equipos de tierra, un problema que ya se había detectado en semanas previas. Por todo ello, la agencia ha decidido retrasar el lanzamiento, como pronto, a marzo, «para permitir que los equipos revisen los datos y realicen un segundo ensayo general con combustible». Horas después de su primer comunicado, el administrador de la NASA ha publicado un segundo mensaje mucho más revelador en el que ha opinado sobre la estructura del Programa Artemis. «Esta es la vía más rápida para que los humanos regresen a la Luna y logren nuestros objetivos a corto plazo (...) pero no es el camino más económico ni, desde luego, el definitivo», ha señalado Isaacman. «El ritmo con el que se lanzan los cohetes es más bajo que el de cualquier vehículo diseñado por la NASA, y eso debería ser tema de debate», ha dicho refiriéndose a que han pasado más de tres años entre el primer y el segundo vuelo programado del SLS. Las críticas hacia el SLS no son nuevas. Aparte del retraso de años durante su construcción, una vez sobre la plataforma de lanzamiento en Artemis I registró nuevos fallos que provocaron que el cohete tuviera que realizar hasta cuatro ensayos generales como el de esta semana. Los problemas no terminaron ahí: se produjeron dos abortos de despegue antes de que lo pudiéramos ver volando por primera vez el 16 de noviembre de 2022, algo que también se produjo en condiciones ' in extremis '. Durante los tres años que ha tardado la NASA en devolverlo a la plataforma de lanzamiento para Artemis II (sumando retrasos adicionales en su historial), diferentes voces se alzaron criticando el cohete, que incluso fue objeto de debate en el Congreso de los EE.UU. El propio Elon Musk, durante su periplo político como mano derecha de Donald Trump, lo calificó de «anticuado» en comparación con sus Falcon de SpaceX e insostenible económicamente, y señaló que confiar en su cohete reutilizable Starship -que, aunque aún está en pruebas, está previsto para futuras misiones de Artemis- sería más adecuado. No obstante, su distanciamiento con el presidente y los retrasos que también está experimentando su lanzador también han puesto en entredicho su sistema y la confianza de la NASA en SpaceX. Isaacman, quien de hecho ha viajado al espacio gracias a Musk , aunque no ha hecho comentarios específicos al respecto, sí que ha señalado en el comunicado que «algunas funciones que la NASA ha realizado en el pasado y en el presente podrían trasladarse a la industria en el futuro», indicando que no cierra la puerta a una posible colaboración con compañías privadas. «Donde Apolo terminó, Artemis perdurará durante décadas mientras exploramos y aprovechamos el potencial económico y científico de la superficie lunar -ha escrito Isaacman-. Es donde probaremos hardware y operaciones, incluyendo la fabricación de recursos, la energía nuclear y la propulsión, las herramientas necesarias para emprender misiones tripuladas a Marte. En resumen, Artemis II será una misión histórica, pero es solo el comienzo. Los próximos años inspirarán a las generaciones venideras». La directora de lanzamiento de Artemis, Charlie Blackwell-Thompson, ha explicado en rueda de prensa que, pese a los fallos encontrados, en principio no devolverán al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB). «Creemos que podremos solucionar los problemas sobre la plataforma», ha indicado, aunque no ha querido especificar tampoco cuándo tendrá lugar la siguiente prueba. El cambio de calendario tiene consecuencias inmediatas también para la tripulación. Al alejarse de la ventana de febrero, los cuatro astronautas de Artemis II abandonarán la cuarentena preventiva que iniciaron el pasado 21 de enero en Houston y regresarán a casa. Volverán a entrar en aislamiento aproximadamente dos semanas antes de la nueva fecha objetivo de lanzamiento. Artemis II será la primera misión tripulada que abandone la órbita baja terrestre desde el final del Programa Apolo, clausurado en 1972. Precisamente por eso, cada retraso, cada fuga y cada anomalía forman parte de un proceso deliberadamente conservador. Por ello, se han contemplado tres ventanas de lanzamiento: la de febrero, descartada debido a los mencionados problemas; una segunda, en marzo (prevista para los días 6, 7, 8, 10 y 11); y abril (que se extenderá del 1 al 5 de ese mes).



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