Mary de Dinamarca cumple 54 años: el secreto mejor guardado de su estilo royal
Una de las royals europeas mejor vestidas de los últimos años. Un talento de discreción, sin perder de vista la máxima mirada a las tendencias. Exactamente, estamos hablando de Mary de Dinamarca, la monarca que está de celebración dado su 54º aniversario. Además, más allá de conformar un fondo de armario elegantísimo y ejemplar, también es una de las más admiradas de la realeza.
Lejos de tener un carisma y cercanía con la sociedad, ha construido una imagen institucional marcada por la sutileza, dirección y buen gusto por la moda. De la misma manera que ocurre con la Reina Letizia, uno de los puntos más fuertes es que en la mayoría de las ocasiones muestra estilismos accesibles o fáciles de replicar con prendas de vestir que encontramos en marcas económicas. Por lo que, triunfa con sus atuendos de galas con un simbolismo de tradición y herencia, de la misma manera que defiende su faceta cercana en cuanto al estilismo se refiere.
El poder de dar infinitas vidas a las prendas y reutilizarlas
Mary de Dinamarca y la Reina Letizia tienen más de un punto en común en su vestidor. Entre ellos encontramos su afición por dar segundas, terceras e infinitas vidas a las prendas de vestir. Especialmente en el caso de la danesa es común ver frecuentemente atuendos que ya habíamos observado en anteriores ocasiones. Eso sí, no los combinan de la misma manera, sino que le da un giro de 180 grados para conseguir otra sensación, así como una nueva estética.
Lo realiza a través de cambios sutiles, pero que marcan la diferencia (y mucho). Un vestido junto con otro cinturón que enfatice la silueta. Un traje de dos piezas con otro abrigo. O una blusa con otra falda con la que cautiva a las editoras de moda. En sí mismo, es una apuesta por la sostenibilidad, creando una imagen auténtica y natural con un valor añadido. Y no solamente ello, sino que su evolución en la vestimenta demuestra que dichos ítems tienen una capacidad de combinación y versatilidad óptima.
Una máxima discreción con una mirada hacia las tendencias
Como decíamos, Mary de Dinamarca se define con un estilo sofisticado, funcional, versátil y con una mirada hacia las tendencias de cada temporada. En cada una de las apariciones (y, sobre todo, en los actos oficiales) debe ajustarse a los códigos de vestimenta o normas de protocolo a través de un estilismo correcto y adecuado. Para ello, confía en su faceta más elegante y clásica, pero con la introducción de lo más llevado del momento, la clave para conseguir ser toda una referencia.
Eso sí, de una manera delicada y sutil a través de varios elementos. Materiales de alta calidad que reflejan la durabilidad, los detalles que consiguen elevar una propia prenda (como fruncidos o siluetas estructuradas), una gama cromática ajustada al estilo de la ocasión o accesorios que marcan la diferencia, como sombreros, cinturones, broches o tocados, entre muchos más.
Un símbolo de cercanía, autoridad y formalidad
Mary de Dinamarca utiliza la moda como una herramienta de comunicación en la que se convierte también en un símbolo de autoridad. Como decíamos, adecúa cada uno de sus estilismos al evento correspondiente a través de las siluetas, los cortes o las tonalidades. Vemos trajes perfectamente entallados a la silueta con la que muestra formalidad y empoderamiento femenino; blusas holgadas con las que tiene un punto más relajado y cerrado con el pueblo; o vestidos de líneas impolutas donde no tiene nada de rigidez.
Sin ninguna duda, lo que más abunda en el fondo de armario de Mary de Dinamarca es la sastrería. Una serie de atuendos que ayuda a la estética de la royal que se acentúe la elegancia, la formalidad y la autoridad. Lo más destacado es que no encontramos los clásicos trajes, sino que cada vez más se va reinventando con nuevos cortes, siluetas o combinaciones inesperadas que le convierte en una referencia en el campo de la moda.
Celebramos los 54 años de Mary de Dinamarca repletos de moda, moda y mucha más moda. Porque la elegancia y discreción no depende de la sabiduría en la indumentaria, sino en el don de tener su esencia y demostrarla a través de cortes, siluetas o colores.
