El césped del estadio
Gyirmóti Stadion de Gyor (Hungría), el 'exilio' escogido en la UEFA Youth League por el
Maccabi Haifa de Israel en sus partidos como local, era una lamentable pista de patinaje. Se notaron las bajas, entre lesiones, traspasos o decisiones del club, del portero
Eder Aller, de los defensas
Xavi Espart,
Landry Farré,
Alexis Olmedo y
Andrés Cuenca, del centrocampista
Quim Junyent y de los delanteros
Sama Nomoko y
Oriol Pallàs, jugadores que habían participado en la 'fase Liga'. Otro portero,
Iker Rodríguez, suplente el miércoles, y el delantero centro
Òscar Gistau, que sólo jugó 45 minutos, llegaron demasiado justos tras sus lesiones. Había motivos para confeccionar una coartada al KO en 1/16 de final (2-2, 3-1 p.) del
Juvenil A del Barça, vigente campeón y único club español que no estará en octavos tras los pases de
Real Madrid, Atlético, Villarreal, Athletic y Betis. Pero
Pol Planas ejerció de técnico ejemplar del fútbol formativo y prefirió admitir errores, aceptarlo como una lección y pedir un plus para lo que viene: Liga, Copa y Copa de Campeones.
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