Cinco años bastaron para cambiar el rumbo del Sabadell
El relevo en la dirección del Banco Sabadell marca el cierre de una etapa que comenzó en uno de los momentos más delicados para la entidad. Cuando César González-Bueno asumió el cargo a comienzos de 2021, el banco arrastraba una cotización deprimida, una rentabilidad mínima y un modelo operativo que aún no había culminado su transformación digital.
Un punto de partida crítico en plena incertidumbre
La llegada del ejecutivo coincidió con un escenario excepcional: la pandemia, tipos de interés en mínimos históricos y un sector financiero inmerso en procesos de concentración. La acción del Sabadell cotizaba en torno a los 0,30 euros, reflejando la desconfianza del mercado y las dudas sobre su viabilidad como proyecto independiente.
Una trayectoria previa marcada por la transformación
Antes de su aterrizaje en la entidad catalana, González-Bueno había construido un perfil ligado a la modernización bancaria. Participó en el lanzamiento de ING España, dirigió NCG Banco —actual Abanca— y fue el impulsor de EVO Banco. Ese bagaje resultó clave para abordar una reorganización profunda del Sabadell.
La recuperación de la acción y el giro financiero
En menos de cinco años, la cotización del banco pasó de mínimos históricos a superar los 3 euros por acción. Este avance, que multiplicó el valor bursátil de la entidad, se apoyó en una mejora sostenida de resultados y en un mensaje claro al mercado sobre la capacidad del Sabadell para generar beneficios de forma recurrente.
Beneficios récord y mejora de la rentabilidad
El beneficio neto experimentó un salto sin precedentes. De apenas unos millones de euros antes de su llegada, el grupo alcanzó cifras superiores a los 1.800 millones en el último ejercicio completo, el mayor resultado de su historia. Aunque en 2025 se produjo una ligera corrección, el nivel de rentabilidad se mantuvo muy por encima de los registros previos.
Este avance vino acompañado de mejoras en eficiencia y control de costes, factores determinantes para reforzar la posición competitiva del banco en el mercado español.
Digitalización y cambio en el modelo comercial
Uno de los ejes estratégicos del mandato fue la aceleración digital. Más del 50% de los nuevos clientes llegan hoy a través de canales online, un dato que refleja el cambio en la relación con los usuarios y la adaptación a los nuevos hábitos financieros.
Un banco más ligero y orientado al cliente
La digitalización permitió simplificar procesos, reducir tiempos de respuesta y mejorar la experiencia del cliente. Este enfoque resultó especialmente relevante en un entorno de fuerte competencia, donde la diferenciación ya no depende solo del precio, sino del servicio.
El papel clave de TSB en la nueva etapa
La filial británica TSB fue durante años uno de los principales lastres del grupo. Entre 2018 y 2020 acumuló pérdidas superiores a los 500 millones de euros, generando dudas sobre su encaje estratégico.
De lastre a motor de resultados
Bajo la dirección de González-Bueno, TSB logró enderezar su rumbo. En el último ejercicio aportó más del 20% del resultado del grupo, con 318 millones de euros, la cifra anual más elevada desde su adquisición en 2015. Este giro permitió culminar un proceso que ahora desemboca en su venta al Santander por un importe superior a los 3.000 millones de euros.
La batalla decisiva frente al BBVA
Más allá de las cifras, uno de los episodios más relevantes de la etapa fue la defensa de la independencia del banco frente a la ofensiva del BBVA. Durante 17 meses, la entidad resistió una operación hostil que buscaba integrar al Sabadell en un grupo de mayor tamaño.
Convencer al accionista y al entorno institucional
La estrategia se basó en un mensaje claro: el valor del banco en solitario tenía mayor recorrido. Finalmente, solo alrededor del 25% de los accionistas acudieron a la oferta, un resultado que supuso un revés para los planes de fusión y reforzó la posición del consejo.
Durante ese periodo, el equipo directivo logró también el respaldo de amplios sectores sociales y políticos, frenando una operación que habría alterado de forma significativa el mapa financiero español.
El relevo y los retos del nuevo consejero delegado
Con la salida de González-Bueno, el testigo pasa a Marc Armengol, hasta ahora vinculado a la filial británica y con más de dos décadas de trayectoria en el grupo. El relevo está previsto para mayo, coincidiendo con el cierre de la venta de TSB.
Sostener los resultados sin el negocio británico
El principal desafío será mantener el nivel de beneficios apoyándose exclusivamente en el mercado español, en un entorno de elevada competencia y márgenes bajo presión. Armengol ya ha señalado que su prioridad será cumplir los objetivos del Plan Estratégico vigente hasta 2027.
La etapa que se abre ahora estará marcada por la consolidación de lo logrado en los últimos años y por la necesidad de demostrar que el modelo construido puede sostenerse sin operaciones extraordinarias. El nombre de César González-Bueno queda así ligado a una transformación que cambió el rumbo del Sabadell y reforzó su posición en el sistema financiero español.
