El jueves el
Barça ganó al
Real Madrid en los cuartos de final de la versión femenina de la Copa. Un partido que en determinados momentos me recordó lo peor del fútbol. Más de una vez he defendido, y en parte todavía me lo creo, que el fútbol femenino es muy diferente al masculino por varios motivos. Como decía aquél, ni mejor, ni peor, distinto. Y uno de esos motivos, sólo uno, era el comportamiento de las jugadoras en el terreno de juego. El fútbol femenino es más noble y el fair play existe. Pero el jueves en Valdebebas, las jugadoras del Madrid lo desmintieron con su actitud.
Misa y Athenea del Castillo traspasaron el límite con
Pina y Vicky López, mientras que, hacia el final del partido, era Dorado quien le daba un codazo a
Ona Batlle de tarjeta roja.
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