Un triplete de Lamine Yamal ante el Villarreal asegura el liderato del Barcelona (4-1)
Lamine Yamal empezó a inventarse y terminó de rematar un triunfo que no estaba nada claro para el Barcelona. El Villarreal comenzó inquietando y pasado un cuarto de hora le costó más salir a la contra, pero tampoco estaba sufriendo demasiado, no muy metido en su área, manteniendo al líder de la Liga a una distancia prudencial de su portero y cerrándole los espacios. El duelo entró en cierta intrascendencia, no parecía suceder nada importante, hasta que lo agitó la joven estrella azulgrana. El primer gol lo resuelve bien, aunque el mérito estuvo un poco más atrás, en la presión que hicieron Balde y Fermín a Pape Gueye para quitarle la pelota y que el centrocampista pudiera asistir al extremo. Se ahorró el Barcelona un millón de pases que en esta ocasión no le estaban sirviendo para romper líneas. Estaba atascado el Barça con la posesión, pero al recuperar el balón en zona de peligro no le hizo falta elaborar nada: pase filtrado y gol.
Después, el segundo tanto antes del descanso, fue ya más «yo me lo guiso y yo me lo como» de Lamine Yamal, que enganchó una pelota muy escorado, retó a Cardona y le regateó, de las pocas veces que la estrella adolescente puede tener un uno contra uno, porque habitualmente los laterales tienen ayuda; esta vez el auxilio llegó un poco tarde, fue de Moleiro, pero Lamine lo sorteó con un toquecito y después armó rápido el pie para superar a Junior con un contundente disparo. Fue un gran gol que dio al Barcelona una distancia importante contra un rival que se había impuesto en la Ciudad Condal las dos últimas veces que jugó como visitante. Es el tercero en la clasificación de LaLiga, sólo por detrás de los dos «grandes».
Focalizó prácticamente todo el peligro el Barcelona por el costado derecho, mientras Raphinha, siempre trabajador, sigue buscando su mejor versión, en una temporada con muchos parones por las lesiones.
El partido, en cualquier caso, no estaba cerrado. Ya pudo reducir distancias Ayoze antes del parón tras una gran jugada de Pepe, y justo después Gueye redujo distancias, después de resolver una acción embarullada en un córner en el que Raphinha se quedó descolgado y rompió el fuera de juego. Antes, Dani Olmo tuvo la opción del 3-0, pero Junior lo evitó con una buena parada. Quedaban 40 minutos por delante y llegó la bronca de la tarde, después de una acción al límite de Pau Navarro con Lamine Yamal que desembocó en un contragolpe de los «amarillos» y en una ocasión perdona por Ayoze clarísima, ya sin portero. Flick y Marcelino discutieron y Raphinha se llevó una amarilla. El encuentro entró un momento de tensión, se abrió de verdad y el gol rondó por las dos áreas. Flick ya había sacado a Pedri. El canario todavía no ha sido titular desde que volvió de la lesión, pero ya ha ido acumulando minutos. Seguro que contra el Atlético sí sale de inicio, en busca de la milagrosa remontada en las semifinales de Copa, pero esta vez también sumó más de media hora de mucha exigencia por cómo estaba el marcador. El canario asumió el mando y pidió el balón desde que salió. Con él en el campo casi se acabó el ida y vuelta porque monopoliza la pelota. Es un futbolista que condiciona mucho el juego, casi siempre para bien, porque no hay jugada de ataque no pase por sus botas. Puede ser con la calma o puede ser de forma más directa, como en el pase que se inventó para la carrera de Lamine Yamal. El protagonista del encuentro pareció perder ventaja al no controlar a la primera, el esférico le pasó por detrás, pero estaba ya sin defensas por delante, sólo tenía al portero. Tampoco le quedaba mucho ángulo, pero su remate fue perfecto. «Uno, dos, tres», señalaba mostrando sus dedos, uno por cada tanto que consiguió.
El Villarreal ya no tuvo fuerzas para volver a entrar en el partido y Lewandowski marcó un gol que necesitaba tras un periodo de sequía en otra jugada que comenzó Pedri. Koundé asistió y el polaco sólo tuvo que empujarla.
