En campaña electoral se contraponen dos realidades. De un lado, la política como un espectáculo y un fin en sí misma. Apasiona, despliega sus propias reglas, acompasa su ritmo a sus protagonistas. De otro, la sociedad, que interactúa de distintas maneras con la dirigencia, de modo que el vaivén entre adhesiones y decepciones es el movimiento característico de estos tiempos. Conviene que ambos planos no se ignoren, porque se necesitan recíprocamente. Bastante tenemos con el mundo real como para permitirnos el lujo de crear realidades paralelas. En Castilla y León, como en el conjunto del país, los retos son concretos. Por ejemplo, el de la maternidad: la necesidad de contribuir entre todos a reducir las penalizaciones sociales y laborales de...
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