Extintas por más de 150 años: 158 tortugas gigantes regresan a Floreana y marcan un hito en Galápagos
La isla Floreana, en el archipiélago de Galápagos, registró un avance clave en su recuperación ecológica con la liberación de 158 tortugas gigantes criadas en cautiverio, más de 150 años después de que esta especie desapareció del lugar.
La reintroducción ocurrió a finales de febrero como parte del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, una iniciativa científica y de conservación que busca recuperar especies nativas y restaurar los ecosistemas de la isla.
Las tortugas liberadas fueron criadas en un programa de reproducción desarrollado en Santa Cruz. Este proceso permitió preparar más de 600 ejemplares con características genéticas similares a la tortuga original de Floreana (Chelonoidis niger niger), considerada extinta desde el siglo XIX.
Redescubrimiento genético permitió el proyecto
La historia de este programa comenzó en 2008, cuando científicos hallaron en el volcán Wolf, en la isla Isabela, tortugas híbridas con alto porcentaje de ADN de la especie de Floreana.
Investigadores consideran que marineros del siglo XIX trasladaron tortugas desde Floreana hacia otras islas. Ese traslado permitió que parte del linaje genético sobreviviera.
A partir de ese hallazgo, especialistas iniciaron un programa de reproducción en cautiverio con el objetivo de recuperar una población genéticamente cercana a la especie original.
Los científicos explican que las tortugas gigantes cumplen un papel clave en la recuperación ambiental. Estas especies funcionan como “ingenieras del ecosistema”, ya que modifican el entorno mientras se alimentan y se desplazan.
Al romper vegetación densa, dispersar semillas y crear espacios abiertos, se favorece el crecimiento de nuevas plantas y el equilibrio natural del ecosistema.
Este proceso también genera beneficios para otras especies nativas, como aves e iguanas, que dependen de esos cambios en el hábitat.
Restauración ambiental permitió el regreso
El regreso de las tortugas fue posible tras un proceso de erradicación de especies invasoras realizado en 2023.
Durante esa operación se eliminó la mayoría de ratas y gatos ferales que afectaban gravemente la biodiversidad de la isla.
Tras estas acciones, investigadores registraron resultados rápidos: aumento de aves nativas, crecimiento de poblaciones de reptiles y caracoles y el redescubrimiento del rascón de Galápagos en Floreana después de 190 años.
Los agricultores locales también reportaron mejoras en sus cultivos debido a la reducción de ratas que dañaban las cosechas.
La liberación de las tortugas forma parte de un plan científico más amplio que prevé reintroducir 12 especies desaparecidas en la isla.
El proyecto es dirigido por la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la Agencia de Bioseguridad para Galápagos, con apoyo de organizaciones científicas y de conservación.
Las autoridades prevén nuevas liberaciones y monitoreos hasta al menos 2030, con estudios constantes sobre el hábitat y la participación de la comunidad local.
