Cádiz CF 0 – 1 Real Zaragoza | Crónica
Real Corazón
El Real Zaragoza ayer recompuso las velas de sus navíos para proseguir el viaje a su Ítaca particular. Lo hizo derrotando al Cádiz, un equipo ahora mismo deprimido y hundido en un pozo anímico y futbolístico del que le va a costar salir. El Zaragoza, entretanto, parece haber abandonado el vacío emocional en el que se había instalado y los latidos de un escudo envejecido prematuramente han hecho posible que podamos seguir creyendo en la vida.
Esta victoria será recordada durante mucho tiempo. No por su brillantez ni por su excelencia futbolística, pero sí por la dimensión de futuro que puede suponer en estos momentos. Mucho mérito tiene el entrenador. David Navarro nos regaló el jueves una rueda de prensa épica, sincera, sensata y valiente. En ella dibujó el paisaje que habitamos y el horizonte que anhelamos alcanzar y con sus palabras nos invitó a la batalla, la que debemos librar juntos. La que debemos librar “nosotros”.
Elaboró una alineación obligada. Por las bajas por lesión, la última la de El Yamiq; por su baja condición física o técnica, la más notable la de Valery; por su falta de presencia profesional, la más evidente la de Paul. Muy ceñido a la dolorosa verdad del equipo. Por otra parte, nos regaló una jugada de alto valor simbólico poniendo en en el once a Hugo Pinilla, el joven centrocampista que ha vivido recientemente la dolorosa pérdida de su madre. Una señal con la que el zaragocismo entendió la profundidad del mensaje del míster.
El partido comenzó con el Cádiz volcado en la tarea de abotargar al Zaragoza. Ambos equipos braceaban torpemente en medio de su propio temporal, pero muy pronto se vio que quien tenía el control del partido era el equipo aragonés. La prueba la encontramos en las dos primeras aproximaciones a cargo de Maluwi y Kodro. Era la muestra de que había otro aire en los pulmones de los jugadores avispas.
El gol zaragocista llegó pronto. Era el minuto 17 y un saque de banda sirvió para transitar por todo el campo y que el balón llegase a los pies de Rober, ayer muy cercano a sí mismo. Su movimiento llegó a Aguirregabiria que hizo lo que sabe hacer: centrar. Allí estaba Kodro que hizo lo que sabe hacer: rematar. Hasta por dos veces. Las necesarias para batir a David Gil y provocar la enorme alegría de la hinchada del león y encender las luces de la esperanza.
El Cádiz se rearmó, empujado por la razonable indignación de los suyos. Su plan era martillear las bandas del Zaragoza. Suso era su mejor argumento y bien que se aplicó en la tarea de acogotar a Larios con sus regates. Afortunadamente ayer la zaga aragonesa estuvo bien, sobre todo Insua. Esa seguridad defensiva permitió que el equipo se estirase en ocasiones y lo hiciese con cierta holgura. La mejor ocasión la tuvo Francho, quien remató tras una sencilla aunque nutritiva acción de Rober y Pinilla. El zagal asistió al capitán pero el chut de este lo rechazó bien David Gil. Había partido.
Tras el descanso el panorama se vio modificado por la entrada de Moussa y, sobre todo, Brian en el equipo gaditano. Sus acciones amenazaban la banda de Aguirregabiria y Larios, por lo que Navarro reaccionó poniendo en el pasto a Tasende y Cuenca por Pinilla y Kodro. De este modo se reforzó la cobertura y, al mismo tiempo, se ganaba en elasticidad. Además, el míster encontró dos nuevas soluciones a los problemas físicos de Rado y Mawuli. Les pidió a Keidi y a Gomes que refrescasen al grupo y esto hizo más evidente que el equipo se estirase con facilidad y al mismo tiempo cubriese sus espaldas.
En la cuesta final del partido el Zaragoza dispuso de dos magníficas ocasiones que, en otras circunstancias, habrían supuesto al menos un gol más. La primera la tuvo el muy presente Rober. Su buen movimiento técnico en el área no obtuvo recompensa al rechazar More su remate cuando ya se olía el gol. La segunda, aún más clara, corrió a cargo de Cuenca. El zaragozano recibió un estupendo pase filtrado de Rober. Lo controló muy bien pero su chut, seco, duro y cruzado, salió fuera por poco. Lástima.
De ahí hasta el final el Zaragoza supo jugar sus cartas, sujetar la ansiedad del rival y poner al servicio de la causa un henchido corazón blanco y azul que hoy late con la energía del agua del Ebro y la bravura del cierzo que nos identifica.
Ficha técnica
Cádiz CF:
Gil; Iza, More, Recio, Pereira; Álex (Kouamé, 81′), Ortuño (Diakité, 46′), Antoñito (Álvaro, 56′), De La Rosa (Ocampo, 46′); Suso, Dawda (Roger, 71′).
Real Zaragoza:
Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanović (Gomes, 65′), Larios; Francho, Mawuli (Keidi Bare, 65′), Pinilla (Tasende, 54′), Rober; Dani Gómez (Juan Sebastián, 87′), Kodro (Cuenca, 54′).
Goles:
Kodro (M.19, 0-1).
Árbitro:
Sr. Dámaso Arcediano Monescillo. Amonestó a More, Diakité y Roger por parte local y a Radovanović y Cuenca por parte visitante.
Puntuaciones
Andrada: 3. Serio y aplicado.
Aguirregabiria: 3. Correcto en sus tareas.
Insua: 4. Poderoso en cada acción.
Radovanovic: 2. Discreto y adecuado.
Larios: 2. Muy exigido, tuvo problemas defensivos.
Mawuli: 2. Aplicado en todo momento.
Francho: 2. Trabajador y voluntarioso.
Rober: 4. Afinado y acerado.
Pinilla: 3. Presente y talentoso.
Dani Gómez: 3. Participó en muchas acciones con intención.
Kodro: 4. Goleó. Y es mucho.
Cuenca: 2. Se le vio en todo momento. Inexacto en el remate.
Tasende: 3. Contribuyó a sujetar la banda.
Keidi Bare: 3. Gestionó el centro del campo.
Gomes: 2. Cumplió con su trabajo en defensa.
Juan Sebastián: S. C.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello
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