Que los avances científicos y tecnológicos cambian nuestra relación con el lenguaje no es nuevo. Ya Platón criticaba la escritura, para él un retroceso con respecto a la oralidad, porque aseguraba que atrofiaba el intelecto . Y a partir de ahí podemos seguir hasta nuestros días, desde las innovaciones propiamente relacionadas con la lectura (como la imprenta) a la forma en cómo el cine y la televisión transformaron nuestra forma de narrar: tenemos ya la cabeza tan llena de imágenes, que no merece la pena que los autores dediquen tres páginas a describir una habitación, algo definitivamente decimonónico. Podríamos tener la tentación, entonces, de pensar que lo que sucede con la IA no sería más que una nueva muesca en...
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