Elecciones 2026 en Perú: por qué el próximo presidente no será un outsider, por Rudecindo Vega
El próximo presidente del Perú no será un outsider; nos ha ido muy mal con ellos. Será un insider, a pesar de que nos va “re mal” con ellos también. Es un albur, más que una sorpresa. En estas elecciones, la única certeza es la incertidumbre del próximo ganador. Sabemos quién no ganará y gobernará; no sabemos quién ganará y no gobernará. El que gana viene, históricamente, de atrás; es la sorpresa de la atropellada final. Hasta ahora, todas han sido malas, unas peor que otras. Usualmente, el ganador viene desde dentro del sistema político; raramente llega desde fuera de dicho sistema. A 20 días de las elecciones presidenciales y congresales, todo es incierto. El albur ciudadano nos sorprenderá con quienes pasan a la segunda vuelta presidencial, pero habrá otra sorpresa mayor, dolorosa: la casi segura reelección del pacto mafioso en el Congreso. En 1990 ganó un outsider; en 2021, un desconocido insider; este año será un insider intentando ser outsider. Nuestra nebulosa política es escalofriante.
El outsider es un extraño, un externo; alguien que viene desde fuera del sistema político. No ha tenido historia partidaria ni experiencia política ni gubernamental; surge y se forja en contextos de graves crisis políticas e institucionales, cuando nadie cree en los políticos y gobernantes y todos buscan alternativas fuera de ellos. Los outsiders, para ser electos, son invitados o recién llegados al partido. Algunos los caracterizan como novatos, nuevos en política, provenientes de la academia, la empresa, la farándula o el activismo ciudadano; otros añaden a personajes disidentes o tránsfugas de otros partidos con mensajes nuevos y disruptivos. En Perú, el pacto mafioso, hace tiempo, ha procurado extinguir a los outsiders; ha legislado para que los candidatos presidenciales sean solo militantes con cierta antigüedad. Maliciosamente, provocaron, anticipadamente, una masiva inscripción partidaria de “advenedizos disfrazados”, a discreción. El outsider tradicional venía de fuera del sistema político, ideológico y partidario dominante, con alguna visión nacional; actualmente, en un sistema con pulverización partidaria, sin doctrina, ideología ni programa, los outsiders actuales vienen cargados de intereses particulares más que del interés nacional o colectivo.
Por el contrario, un insider es un conocido líder o miembro de una organización; pertenece, viene o ha vivido del o dentro del sistema político. Es un político con experiencia partidaria y gubernamental. En épocas de la “política tradicional” era un cuadro partidario, surgido y formado dentro de una ideología, doctrina, organización o partido para defender “orgánicamente” sus postulados, cumplir funciones o desempeñar cargos por encargo de su organización. En Perú, esa política ha desaparecido hace décadas. En la “política mercantilizada” actual abundan partidos sin doctrina ni organización, con militantes, dirigentes, líderes y candidatos “jalados” de otros partidos; reina el transfuguismo o la contratación de militantes como si fueran empleados de una empresa. El insider actual no es un cuadro ni líder político; pueden ser personajes conocidos o famosos, sin formación ni condición para gestionar o gobernar. Nuestros partidos están repletos de estos personajes sin visión de país, contratados temporalmente para candidatear, jalar votos, hacer ganar y, dependiendo de su “adaptación” o contrato, luego ser empoderados o despedidos. Estas elecciones van saturadas de estos insiders: políticos mercantilizados o personajes no políticos contratados o comprados.
En las fragmentadas elecciones presidenciales y congresales actuales participan 43 partidos, entre los cuales hay 3 alianzas que integran 7 partidos. Debían existir 39 candidatos presidenciales; sin embargo, la exclusión electoral de Acción Popular por el JNE, el retiro del partido de Dina y Nicanor, la no presentación de lista presidencial de FREPAP y la extinción de la plancha presidencial del PTE, luego del fallecimiento de su candidato Napoleón Becerra, nos deja con 35 candidatos presidenciales. En esta lista hay más insiders que outsiders; la mayoría de candidatos tienen experiencia partidaria, política y gubernamental. Existen 26 candidatos con reconocida historia política y participación gubernamental; no son nuevos. Otros 9 candidatos nuevos, sin historia partidaria propia, tienen candidaturas vicepresidenciales politizadas (Perú Federal y Un Camino Diferente), han tenido reconocida actividad proselitista y van acompañados de políticos (Carlos Álvarez con País para Todos). Los otros 6 nuevos insiders no han prendido ni despiertan interés, salvo Grosso, cuyas mentiras respecto de su entorno político cercano le pasarán factura antes de tiempo. El margen para los outsiders es reducido, poco motivador; sus protagonistas no despiertan interés. Este 2026, el presidente del Perú no será un outsider.
Entre los 26 insiders están los candidatos y líderes del “pacto mafioso”: los 10 partidos representados en el Congreso y el gobierno, los grandes responsables del “desgraciamiento nacional”. Según las encuestas para senadores y diputados, estos partidos volverían al Congreso y seguirán gobernando desde ahí; pero, según las mismas encuestas, es difícil que su candidato sea el futuro presidente. Es probable que este se encuentre entre los 16 insiders restantes: políticos conocidos con pasado partidario y gubernamental, unos con mayor posibilidad que otros. Tienen entre 6% y 1% en las encuestas; su suerte depende del 35% o 40% de indecisos y de quienes votarían en blanco, viciado o ninguno. Cuando estos decidan su voto, los insiders conocidos (López Aliaga, Keiko, Acuña, Luna, etc.), estancados en su techo, poco crecerán; más seguro, bajarán. Los otros insiders, que no están en el Congreso, menos conocidos, aparecerán, crecerán, sorprenderán, pasarán a segunda vuelta y ganarán. Las últimas encuestas destacan el crecimiento de López Chau y Jorge Nieto; pero, en Perú, la última semana es la determinante: cualquiera de los demás puede ser la sorpresa.
Fujimori fue un outsider académico que ganó la presidencia en 1990; Toledo fue outsider en 1995, pero ganó como insider en 2001; Alan fue el insider tradicional de 2006; Ollanta fue outsider sin partido en 2006 y ganó como insider con partido propio en 2011; PPK fue otro insider tradicional en 2016 y Pedro Castillo fue el sorpresivo insider de 2021. Este 2026, otro insider será el próximo presidente. Ojalá no sea un curtido político del pacto mafioso gubernamental, sino alguien que nos permita y ayude a recuperar nuestro Perú y la dignidad patria.
