Feijóo ordena a los suyos ignorar a Vox: "Nosotros a lo nuestro y sin entrar en provocaciones"
La máxima de "dos no se pelean cuando uno no quiere" guía los pasos de Alberto Núñez Feijóo en su afán de estabilizar y normalizar las relaciones con Vox, su potencial socio para la mayoría de comunidades autónomas y, presumiblemente, en el Gobierno de España el día de después de las próximas generales. Si es que se cumple el pronóstico del promedio de encuestas.
Santiago Abascal asegura que es el Partido Popular el que boicotea las negociaciones en Extremadura y el resto de comunidades con una maniobra orquestada contra Vox. En concreto, acusa (sin pruebas) a Génova de espolear a los críticos de su propio partido -Espinosa de los Monteros, Ortega Smith, Gallardo, Antelo- para que aireen los trapos sucios del entramado societario que gravita a su alrededor y de orquestar, en definitiva, una "campaña sucia".
Por otro lado, el presidente de Vox justifica ahora su resistencia a hacer presidenta a María Guardiola -a la que llamó "la Irene Montero extremeña" y con la que dijo que era imposible entenderse- por las "dificultades" que Feijóo pone en el camino. Especialmente, desde que en febrero ordenó tomar asiento en la mesa de negociación para evitar una repetición electoral.
Entretanto, Feijóo, en unas comunicaciones internas a las que ha tenido acceso LA RAZÓN, hace días que viene exigiendo a los suyos contención. "Nosotros a lo nuestro y sin entrar en provocaciones", señala en uno de los mensajes que ha remitido recientemente a distintos grupos con las personas más próximas de su equipo, tanto del comité de dirección como de su gabinete, el presidente popular hace días que reclama no entrar en el cuerpo a cuerpo con Vox.
Desde que se cerraron las urnas en Castilla y León, todas las intervenciones públicas de Feijóo han ido en una misma dirección: la de allanar el terreno para el entendimiento con Vox. "Jugar con la gobernabilidad para hacer campaña no lo merecen ni los votantes del PP ni los de Vox. Nadie ha dado razones para bloquear, sólo se han puesto excusas y ya está bien", clamó el día después del 15-M.
Exige no comentar los escándalos de Vox
A partir de ahí, el presidente de los populares ha impuesto a los suyos una norma: ignorar los ataques de Vox. Caso de "estafa", el salmo que entona Abascal mañana, tarde y noche contra el PP. También les ha pedido que no comenten ninguno de los escándalos que aquejan al partido verde, sumido en una crisis interna de primer nivel.
Lo más lejos que permite ir a los suyos, como queda constatado en los mensajes a los que ha accedido este diario, es ofrecer respuestas que acrediten que el PP no se va a desviar de lo mollar: asumir el mandato de las urnas y sellar pactos para dar estabilidad a los territorios.
