La mayor enseñanza de Marco Aurelio: "Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida"
No es pocas ocasiones nos sucede que, por estar pensando en lo que pasará después, descuidamos la acción presente. El fututo incierto y las preocupaciones son capaces de invadir nuestro pensamiento de tal manera que condicionan el aquí y ahora sin haber llegado aún. En los últimos años ha vuelto a popularizarse la filosofía estoica, quizá en parte como tratamiento contra la sobrecarga de información constante que recibimos a diario.
Es tal la cantidad de estímulos y frentes que tenemos que atender que, sin las herramientas de gestión mental adecuadas, tratamos de abarcar más de lo que está a nuestro alcance, sin llegar al máximo rendimiento en ninguna de las tareas. Aquí es donde se torna más actual y necesaria que nunca la mayor enseñanza que nos dejó Marco Aurelio: "Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida".
La base de la filosofía estoica ofrece herramientas muy concretas para centrarse en el presente y no ser arrastrado por la ansiedad ante lo que aún no ha ocurrido. Su base está en la distinción entre lo que está bajo nuestro control y lo que no lo está. Por eso permite mejorar el rendimiento en todos los ámbitos y la satisfacción personal, y hoy en día es una de las corrientes de pensamiento más en boga.
La mayor enseñanza de Marco Aurelio: "Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida"
Contrario a lo que pudiera parecerle a quien no conozca la filosofía de este antiguo emperador romano, su forma de entender el mundo no estaba movida por un impulso hedonista. No se trata del tópico 'Carpe Diem' (entendido como "vive el momento"), es en realidad una invitación a la atención plena y a la seriedad moral en cada gesto cotidiano. Aquí Marco Aurelio no está hablando de placeres ni deseos, sino de los deberes y responsabilidades de cada uno.
Con esta famosa frase, una de las más conocidas que se le atribuyen, expresa la idea de que la vida es efímera y de que la conciencia de esa finitud debería transformar la manera en que se actúa. Cada acto, por pequeño que sea, merece concentración y dedicación plenas. La perspectiva con la que filtramos el mundo le da un peso distinto a las acciones. Solo si invertimos lo mejor de nosotros en la realidad presente podemos dejar de sentirnos lastrados por metas externas o la acumulación de logros.
Según el pensamiento de Marco Aurelio, si se obra con excelencia en cualquier tarea (por rutinaria o intrascendente que parezca), esta acción gana un valor intrínseco. Es decir, la manera en que se trabaja es significativa, independiente de recompensas externas. Actuar de la mejor manera posible en cada tarea estimula la disciplina interna y la virtud, y ayuda a enforcarse en lo verdaderamente importante: la autenticidad de las propias decisiones y la calidad de la propia vida.
Para los estoicos, ser conscientes de nuestra finitud constante no genera ansiedad, sino todo lo contrario. Según ellos, surge así una claridad especial, se eliminan las trivialidades y se prioriza lo que realmente tiene valor. Así se aprende a distinguir entre lo pasajero y lo esencial, poniendo la atención y el esfuerzo en lo que realmente lo merece en ese momento, dejando ir lo intrascendente.
