'El trayecto, cómodo y sin apenas tráfico por la A64, nos llevó cruzando la frontera francesa hasta pasar por Lourdes, y desde ahí empezar a ganar altura poco a poco. Siempre me ha gustado ese momento en el que dejas atrás la autopista y la montaña empieza a cerrarse, como si te invitara a entrar en otro mundo.
Y eso es exactamente lo que es Cauterets
Llegar allí es como viajar a una Francia de otra época, casi victoriana. Fachadas elegantes, edificios con historia y ese aire termal que lo envuelve todo. Maite alucinaba mirando por la ventanilla. Yo ya había estado antes, pero verla descubrirlo lo hacía distinto. Había ambiente en las calles, terrazas llenas, ese olor a invierno que empieza a mezclarse con la primavera. Días más largos, luz suave… todo sumaba.
Aparcamos en el hotel, e...'