Brach Madrid refuerza su cocina con una carta centrada en el producto y la brasa
La primavera también ha llegado a Brach Madrid y lo
ha hecho con una nueva carta que refuerza su propuesta gastronómica en plena Gran
Vía. El restaurante presenta una oferta renovada en la que ganan peso los productos
de temporada, las elaboraciones a la brasa y una forma de comer más
abierta, pensada para compartir.
Brach, con presencia en ciudades como París y Madrid,
mantiene en la capital una línea muy definida: cocina contemporánea, servicio
continuo y un espacio donde las cocinas abiertas forman parte activa de
la experiencia. Al frente está el chef Adam Bentalha, que en esta nueva etapa
apuesta por ajustar la carta sin cambiar su base, con platos reconocibles, bien
ejecutados y pensados para un público amplio.
Producto, brasa y platos para compartir
Uno de los ejes de la nueva carta es el uso del Josper,
que se consolida como una herramienta clave en la cocina. La brasa aporta un
sabor más definido y aparece en varias de las elaboraciones principales. Es el
caso del calamar entero relleno con fregola sarda, una propuesta con
carácter, o del lomo de lubina con verdinas, setas silvestres y guanciale
crujiente, donde se combinan ingredientes de mar y montaña con equilibrio.
La oferta de carnes gana protagonismo con incorporaciones
pensadas para quienes buscan platos más contundentes. Entre ellas, la carrillera
de Black Angus, el tartar de ternera con tuétano y raifort o el chuletón
de vaca madurado con salsa bearnesa. Son elaboraciones que refuerzan el
peso de este apartado dentro de la carta y amplían las opciones para compartir
en mesa.
En paralelo, el restaurante actualiza su propuesta de platos en crudo y recetas más ligeras. Aquí destacan los tacos crujientes de lubina, el aguachile de pulpo asado o el crispy rice con tartar de atún, que aportan frescura y un enfoque más dinámico. Esta parte de la carta introduce además un claro acento mediterráneo, con influencias internacionales que amplían el registro de sabores.
El equilibrio entre platos más intensos y opciones
más ligeras permite que la carta funcione en distintos momentos del día. No es
una propuesta cerrada, sino flexible, pensada tanto para comidas más
estructuradas como para encuentros más informales.
Postres de tradición francesa
El apartado dulce corre a cargo del chef pastelero Fabien
Emery, que completa la experiencia con postres inspirados en la tradición
francesa. Su propuesta sigue la misma línea que el resto de la carta: elaboraciones
técnicas, reconocibles y bien ajustadas en sabor.
La oferta líquida acompaña con una selección de vinos españoles
e internacionales, además de una carta de cócteles que encaja con el
perfil del espacio y su actividad a lo largo del día. Desde el almuerzo hasta
la cena, pasando por el brunch de fin de semana, la propuesta se adapta a
diferentes momentos sin perder coherencia.
Con esta nueva carta, Brach Madrid refuerza una fórmula
basada en la versatilidad y el equilibrio. Una propuesta que no
busca reinventarse, sino afinar su oferta y responder a una forma de comer cada
vez más centrada en el producto, la experiencia compartida y la
flexibilidad. En una ubicación como la Gran Vía, donde conviven perfiles muy
distintos de público, esta capacidad de adaptación se convierte en uno de sus principales
valores.
