Bahía de Banderas mejora la calidad del agua
La falta de agua potable es un problema que afecta a varios municipios turísticos en México, por lo que una medida adoptada recientemente en el Municipio de Bahía Banderas ha mostrado algunas opciones para solucionarlo.
El Organismo Operador Municipal de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Oromapas), cuyo director es Jesús Mejía, construyó un acueducto de 10 mil 500 metros lineales que a partir de este año está dotando de agua limpia a las comunidades turísticas de Bucerías y Sayulita.
La construcción inmobiliaria acelerada en Bucerías, provocó la sobreexplotación y la contaminación por sal del pozo profundo que dotaba de agua a esas comunidades turísticas y el concesionario prefería pagar las multas en lugar de resolver el problema, debido a que los montos previstos como castigo eran muy bajos.
El Municipio de Bahía de Banderas, cuyo presidente es Héctor Santana, retiró la concesión y con recursos de Oromapas, el organismo municipal responsable del agua potable, perforó varios pozos y tendió el acueducto a un costo menor a las cotizaciones presentadas por varias empresas.
El agua extraída del pozo original no sólo se había traducido en altos niveles de salinidad, sino que generó afectaciones a la salud y deterioro en instalaciones domésticas.
Esta situación puso en evidencia cómo el éxito turístico puede convertirse en un factor de presión sobre los recursos básicos si no existe una planeación integral.
La respuesta institucional en Bahía de Banderas consistió en invertir los recursos públicos en infraestructura hidráulica y la incorporación de nuevas fuentes de abastecimiento, con el objetivo de garantizar agua de calidad tanto para residentes como para visitantes.
Este tipo de proyectos no sólo atienden una necesidad social, sino que también son fundamentales para la sostenibilidad del destino turístico, cuyo funcionamiento depende de una cadena de servicios que inicia, precisamente, con el acceso a recursos básicos.
En paralelo, Oromapas puso también en marcha un programa de cloración que ha alcanzado niveles de eficiencia cercanos al 94%, uno de los más altos en ese estado y en un sistema municipal que atiende a más de 187 mil habitantes y más de 65 mil tomas activas.
El saneamiento es otro de los eslabones críticos y en Sayulita, la ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales duplicó su capacidad de 15 a 30 litros por segundo, con una inversión superior a los 16 millones de pesos, lo que permite atender los picos de demanda en temporadas vacacionales y evitar la contaminación de las playas.
El caso de Bahía de Banderas ilustra cómo los destinos turísticos no pueden sostenerse únicamente por su atractivo natural o su oferta hotelera.
