La guerra de Irán desmonta la farsa de la ‘paz’ de la izquierda caviar
En la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel están muriendo muchísimos menos civiles iraníes que en la “paz” anterior, cuando el régimen utilizaba la ausencia de conflicto abierto para masacrar manifestantes, disparar las ejecuciones y perseguir sistemáticamente a mujeres, disidentes y homosexuales. Desde finales de 2025, la represión interna alcanzó niveles de matanza masiva y sistemática. Iran International, citando documentos de organismos de seguridad internas, reveló que solo en la represión de las protestas del 8 y 9 de enero de 2026 las fuerzas del régimen mataron a más de 36.500 personas en todo el país, convirtiéndose en la masacre más mortífera de la historia de la República Islámica y la mayor represión letal de manifestantes jamás vista en Oriente Medio. Esta es la paz que la izquierda caviar y la derecha proayatolás, que existe, callan.
La oleada de movilizaciones que comenzó el 28 de diciembre de 2025 encadenó semanas de protestas y una respuesta de represión letal. La televisión estatal, a través de la Fundación de Mártires, reconoció oficialmente 3.117 muertos en esas protestas, de los cuales 2.427 eran civiles. Organizaciones de derechos humanos y redes como HRANA o Hengaw elevan el número total de asesinados en distintas oleadas desde 2022, con más de 40.000 muertos en protestas y detenciones desde el inicio del ciclo de revueltas tras el caso Mahsa Amini, asesinada por las fuerzas represivas por no llevar hijab, hasta final de 2025.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos acusó directamente al régimen de Teherán de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y uso sistemático de fuego real contra manifestantes desarmados. La cifra de 36.500 asesinados en dos días no es, por tanto, una anomalía aislada, sino el reflejo de una política de terror que se ha traducido ya en decenas de miles de víctimas desde 2022. La BBC incluso publicó un informe con los nombres y fotos de los miles de asesinados por la dictadura iraní en su “periodo de paz” (Revealing names and faces of the victims of Iran's protest crackdown, 9 febrero 2026). El silencio del sanchismo y de la izquierda caviar fue ensordecedor.
Las cifras de muertos dentro de Irán durante la guerra con Israel, siempre terribles, son significativamente menores. Cualquier muerto civil es una tragedia, pero los datos son claros. Según Human Rights Activists in Iran (HRANA) y otras ONG, la cifra de víctimas civiles de la guerra se sitúa en 470. Incluso si se aceptan las cifras de 1.300 civiles muertos por bombardeos en suelo iraní, difundidas por la agencia Anadolu usando fuentes del régimen iraní, la “paz” era decenas de veces más letal y refleja que el gobierno de España prefiere mirar hacia otro lado cuando el asesinato masivo es la política del régimen dictatorial iraní.
Aun tomando el máximo de esos recuentos, en torno a 1.300 civiles muertos por ataques externos, la comparación es contundente: Más de 36.500 iraníes asesinados en solo dos días de represión (8–9 de enero de 2026). Al menos 3.117 muertos reconocidos por la propia televisión estatal solo en una oleada de protestas. La hipocresía de los que dicen “no a la guerra” es que la “paz” de la República Islámica que ellos defienden ha sido mucho más letal para los iraníes que la guerra que rechazan. La “paz” de Irán que Sánchez defiende mataba 27 veces más civiles que la guerra que rechaza.
A la represión, se suma la enorme cantidad de ahorcamientos en las prisiones. Irán fue responsable del 74% de las ejecuciones registradas en el mundo en 2023. Un informe de Iran Human Rights documenta 834 ejecuciones en 2023, un aumento del 43% frente a las 582 de 2022, y al menos 22 de los ejecutados eran mujeres.
El patrón empeoró en 2024 y 2025. Human Rights Watch denuncia un “alarmante auge” de ejecuciones en un informe de agosto de 2024, señalando que Irán habría ejecutado a más de 550 personas solo en la primera mitad de 2024, muchas de ellas por cargos como “enemistad con Dios”. El Centro de Documentación de Hengaw registró para 2024 al menos 30 mujeres ejecutadas (un 36% más que en 2023), 141 mujeres detenidas por motivos políticos o relacionados con el velo obligatorio y 136 condenadas a penas de cárcel, flagelación y muerte.
Los datos de 2025 son aún más claros. Un informe de septiembre de 2025 sobre Irán,“September 2025 Report: One Woman Executed Every 4 Days”, contabiliza que, solo entre enero y septiembre, el régimen ejecutó a una mujer cada cuatro días. El mismo documento eleva a 1.175 las ejecuciones totales en esos nueve meses, frente a las 1.001 registradas a lo largo de todo 2024.
En cuanto a personas LGTBI, Human Rights Watch recuerda que actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo son castigados con la pena de muerte como delito de “corrupción en la tierra”. El ministro de Asuntos Exteriores iraní respaldó la ejecución de personas homosexuales ya en 2019. Respondió: "Nuestra sociedad tiene principios morales. Y vivimos de acuerdo con estos principios. Son principios morales que rigen el comportamiento de las personas en general. Y eso significa que la ley se respeta y se obedece". Desde entonces, se han documentado al menos 60 casos de ejecuciones.
La incómoda realidad refleja la hipocresía de Sánchez y su gobierno. El presidente dice que “se puede estar en contra de un régimen como el de Irán y de una guerra ilegal”. Sin embargo, es difícil encontrar sus condenas, acciones diplomáticas y ruedas de prensa sobre la ejecución sistemática de mujeres, personas LGTBI y civiles por parte del régimen iraní. Acciones diplomáticas, cero. Venta de armamento, millones.
La paz de Sánchez y la izquierda caviar está bañada en sangre de civiles. 36.500 asesinados en solo dos días, ejecuciones judiciales de 582 en 2022, 834 en 2023, más de 550 solo en la primera mitad de 2024, 1.001 en todo 2024 y unos 1.175 en los primeros nueve meses de 2025, con al menos 38 mujeres ejecutadas en nueve meses y una mujer ahorcada cada cuatro días en ese periodo.
Nada de esto minimiza la tragedia que suponen las muertes de civiles en una guerra, pero sí desmonta la ficción de la “paz” anterior y la hipocresía de los que han callado durante años ante las masacres del régimen iraní. El régimen iraní mata muchísimo más, conscientemente y de forma selectiva y planificada cuando no hay misiles en el cielo que cuando los hay.
La resistencia iraní (NCRI/PMOI) habla de 2.201 ejecuciones en 2025, con 376 solo en diciembre. Para 2026, la NCRI habla de más de 2.016 ejecuciones en lo que va de año persa 1404, marzo 2025–marzo 2026, mostrando que el ritmo no solo no se frena con la guerra, sino que se acelera.
Desde que la guerra con Estados Unidos e Israel entra en su fase abierta con la Operación Furia Épica, el 28 de febrero de 2026, el régimen iraní mantiene un ritmo de centenares de ejecuciones al mes, tras haber colgado ya al menos 1.500 personas en 2025 según Iran Human Rights y más de 2.000 de acuerdo con la resistencia iraní, cifras que la ONU sitúa como las más altas en más de tres décadas.
Mientras la comunidad internacional centra el foco en las bombas, la verdadera maquinaria de muerte sistemática del régimen iraní, la de las protestas aplastadas, las ejecuciones récord y la persecución de mujeres, minorías y homosexuales, sigue funcionando todos los días.
