Los sueños vívidos hacen que el sueño se sienta más profundo, según un estudio
Los sueños inmersivos, que conllevan un aumento de la actividad cerebral similar a la de la vigilia, provocan una mayor sensación de sueño profundo, según una investigación de la Escuela de Estudios Avanzados IMT de Lucca, Italia.
En concreto, los investigadores publican en 'PLOS Biology' que la sensación de sueño profundo no está determinada únicamente por la actividad cerebral de ondas lentas. Las investigaciones han demostrado que nuestra sensación de sueño profundo está relacionada con un cambio de ondas cerebrales de alta a baja frecuencia, lo que se cree que induce la inconsciencia.
Al mismo tiempo, otros estudios indican que el sueño REM (sueño con sueños) también se percibe como profundo, a pesar de sus ondas cerebrales similares a las de la vigilia. Para caracterizar mejor los efectos del sueño REM en la percepción de la profundidad del sueño, los investigadores analizaron registros de EEG de 44 adultos que fueron despertados repetidamente durante el sueño no REM a lo largo de 4 noches.
El análisis demostró que los cambios de ondas rápidas a lentas se asociaban efectivamente con la sensación de sueño profundo. Sin embargo, esta relación se debilitó cuando los participantes informaron haber soñado, incluso si no recordaban su contenido. Por lo tanto, la profundidad percibida del sueño fue mayor después de soñar, a pesar de que este estado se asocia con actividad cerebral similar a la de la vigilia. Específicamente, los sueños vívidos, extraños y emocionalmente intensos se asociaron con un sueño subjetivamente más profundo, mientras que los sueños abstractos, reflexivos y con metaconciencia se relacionaron con una sensación de sueño más superficial.
Estos hallazgos contradicen la visión tradicional de que la sensación de sueño profundo está regida únicamente por las ondas cerebrales lentas y la profundidad de la inconsciencia, y sugieren que los sueños perceptualmente inmersivos son lo que nos permite sentirnos bien descansados, incluso si no podemos recordar lo que soñamos.
Los autores añaden: "Ya sabemos que soñar va más allá de la fase REM y ocupa gran parte de la noche, pero su función sigue sin estar clara. Nuestro estudio sugiere que los sueños pueden influir en cómo experimentamos el sueño al sumergirnos en un mundo interior que nos desconecta del entorno externo".
Comprender cómo los sueños contribuyen a la sensación de sueño profundo abre nuevas perspectivas sobre la salud del sueño y el bienestar mental. Las alteraciones en los sueños (por ejemplo, una reducción en la riqueza o frecuencia de los mismos) podrían influir en cómo las personas perciben la profundidad o duración de su sueño y contribuir a la insatisfacción con la calidad del mismo. "Este tipo de investigación es extraordinariamente exigente. Los estudios de despertares secuenciales requieren despertar a los participantes repetidamente durante varias noches y recopilar informes detallados en cada ocasión. Esto solo fue posible gracias a la dedicación, la perseverancia y la coordinación de un equipo de investigadores excepcional", concluyen los investigadores.
