El fósil de pulpo más antiguo del mundo era, en realidad, otra especie
Un fósil de unos 300 millones de años, considerado durante décadas como el pulpo más antiguo del mundo, cambió de identidad tras un nuevo análisis científico. El espécimen, conocido como Pohlsepia mazonensis, corresponde en realidad a un pariente de los náutilos, un grupo de cefalópodos con concha externa que aún existe.
El fósil se describió en el año 2000 a partir de un hallazgo en Illinois, Estados Unidos. En ese momento, los investigadores lo clasificaron como un pulpo primitivo. La interpretación se basó en estructuras similares a brazos, aletas y un posible saco de tinta. Sin embargo, esta hipótesis generó dudas porque adelantaba en cerca de 150 millones de años el origen de los pulpos.
Los nuevos resultados se publicaron este miércoles 8 de abril en la revista Proceedings of the Royal Society B.
Una técnica revela el error
El cambio de clasificación surgió tras el uso de imágenes de sincrotrón, una tecnología que emplea haces de luz de alta intensidad para observar el interior de materiales. El método permitió examinar el fósil sin dañarlo.
El análisis detectó una rádula, una estructura alimentaria con filas de dientes microscópicos típica de los moluscos. Este detalle resultó clave. El fósil presentaba al menos 11 dientes por fila, una cifra incompatible con los pulpos, que tienen entre siete y nueve, pero cercana a los nautiloides, que registran alrededor de 13.
El investigador Thomas Clements explicó que el fósil nunca correspondió a un pulpo. Indicó que se trataba de un pariente de los náutilos que se descompuso durante semanas antes de quedar enterrado. Ese proceso generó una apariencia engañosa que llevó a la clasificación errónea.
Impacto en la evolución de los pulpos
La reclasificación elimina una de las principales evidencias que sugerían un origen muy antiguo de los pulpos. Ahora toma fuerza la hipótesis de que estos animales surgieron en el período Jurásico.
Los científicos también consideran que la divergencia entre pulpos y otros cefalópodos, como los calamares, ocurrió durante la era Mesozoica, lo que implica un origen más reciente de lo que se creía.
El fósil adquiere además un nuevo valor científico. Representa el registro más antiguo conocido de tejido blando en un nautiloide. Este hallazgo supera el récord anterior en unos 220 millones de años.
Clements señaló que el descubrimiento demuestra cómo pequeños detalles pueden transformar el conocimiento científico. También destacó el papel de nuevas tecnologías en la revisión de fósiles antiguos.
El estudio evidencia que procesos como la descomposición pueden alterar la apariencia de los organismos y afectar su interpretación. Esto influye en la reconstrucción de la historia de la vida en la Tierra.
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