Aparece en el fondo del Mediterráneo una nueva espada medieval intacta y su forma encaja con armas usadas en las Cruzadas
Hipótesis abierta - El examen reveló daños en el metal y pérdida de material por la corrosión, además de rasgos que apuntan a talleres del continente occidental, lo que encaja con los desplazamientos de aquella época
Una serie de campañas militares organizadas desde Europa puso en marcha desplazamientos masivos de soldados hacia Oriente Próximo durante la Edad Media. Las Cruzadas fueron expediciones impulsadas sobre todo por autoridades religiosas que buscaban recuperar territorios considerados sagrados, y en ese proceso movilizaron ejércitos completos durante cerca de dos siglos.
Sirvieron para controlar rutas, ocupar ciudades y reforzar el poder de determinados líderes, mientras miles de combatientes cruzaban el mar para participar en ellas. Se suele hablar de varias Cruzadas principales, normalmente ocho grandes expediciones entre 1095 y 1291, aunque hubo muchas más acciones menores.
Entre los personajes más conocidos aparecen figuras como Ricardo Corazón de León, Saladino o el papa Urbano II, que lanzó el llamamiento inicial. Ese movimiento dejó objetos, rutas y restos que aún hoy aparecen en lugares donde esas campañas tuvieron lugar.
Un arqueólogo localizó dos armas antiguas bajo el mar frente a Dor
Un hombre encontró una espada medieval bajo el agua frente a la costa de Israel en 2021 y, varios años después, localizó otra en la misma zona, cuyo hallazgo se dio a conocer en 2026, según la Universidad de Haifa.El descubrimiento, del que también informan medios como The New York Times en su cobertura posterior, sitúa ambos objetos en el siglo XII y abre una línea de estudio sobre su origen y uso.
Las dos piezas aparecieron en el fondo marino cerca de la playa de Dor, y los investigadores analizan su estructura interna para entender quién pudo utilizarlas y cómo llegaron allí.
Shlomi Katzin, arqueólogo subacuático de la Universidad de Haifa, nadaba en esa zona cuando vio a varios buceadores con detectores de metales y pensó que podían estar buscando objetos antiguos para llevárselos. Decidió acercarse y logró que se marcharan, y después observó que una espada sobresalía de la arena bajo el agua.
Tras localizarla, avisó a Deborah Cvikel, también arqueóloga en la misma universidad, que se puso en contacto con la Autoridad de Antigüedades de Israel para gestionar el hallazgo con autorización oficial.
Los expertos analizaron las piezas y detectaron su procedencia europea
El análisis posterior mostró varios detalles que cambian la forma de entender el objeto. La hoja presenta una fractura pequeña y casi todo el hierro original se ha perdido con el paso del tiempo, lo que indica un largo proceso de deterioro bajo el mar.
Además, los investigadores consideran que no se fabricó en la región, ya que sus características apuntan a un origen europeo. Ese dato encaja con el movimiento de personas y objetos a través del Mediterráneo en esa época.
Antes de este hallazgo, Katzin ya había encontrado otra espada en 2021 en una zona cercana. Aquella medía cerca de un metro y estaba cubierta por organismos marinos, aunque se conservaba en buen estado general. La nueva espada es algo más corta, pero presenta una antigüedad similar, lo que sugiere que ambas pudieron acabar en el fondo marino en circunstancias parecidas.
Los historiadores cuestionaron la relación automática con las Cruzadas
Los historiadores advierten que no todo lo que aparece en esa zona pertenece automáticamente a las Cruzadas. David M. Perry y Matthew Gabriele explicaron en Smithsonian Magazine que “no todas las personas que cruzaban el mar frente a esa costa eran cristianas ni todas las cristianas eran cruzados”. También señalaron que “atribuir el término cruzado a cualquier objeto revela suposiciones modernas sobre el pasado”.
Esa precisión cambia la forma de interpretar estos hallazgos, ya que el Mediterráneo oriental era un espacio con tráfico permanente de comerciantes, soldados y viajeros de distintos orígenes.
El equipo utilizó escáneres médicos para estudiar el interior sin dañarlo
Para estudiar la espada sin dañarla, el equipo utilizó un escáner de tomografía computarizada en un hospital cercano. Esta técnica permitió ver el interior del objeto a través de las capas de sedimento y conchas acumuladas durante siglos.
Eyal Berkowitz, director médico de Medica Diagnostics y profesor en la Universidad de Haifa, explicó que “la tecnología permite observar la estructura interna sin tocar el objeto”. Gracias a ese proceso, los investigadores pueden analizar su estado real sin retirar las capas externas que la protegen.
Pudieron perderse en combates navales
La relación con las Cruzadas sigue siendo una hipótesis plausible, aunque no definitiva. Algunos expertos plantean que estas espadas pudieron pertenecer a caballeros europeos que participaron en esas campañas. Jonathan Phillips, historiador en la Royal Holloway de la Universidad de Londres, indicó que “podría haber sido de un caballero que cayó al mar o la perdió en un combate naval”.
Ese tipo de situaciones encaja con lo que pasaba en esas rutas marítimas, donde los choques entre embarcaciones eran bastante frecuentes y no siempre quedaban registrados con detalle. Los barcos no solo transportaban soldados, también llevaban armas, provisiones y dinero, así que cualquier ataque podía acabar con pérdidas en plena travesía.
Además, el dominio del mar no era un detalle menor, ya que permitía mover tropas, bloquear suministros o asegurar posiciones en la costa, algo que marcaba la diferencia en muchas campañas.
