Mucho antes de ser desfile y paso lento de Semana Santa, esta canción fue mitología en la voz de Lola Montes, pues había nacido como cuplé de cabaret. Dos palabras que hoy suenan a pieza de museo. Cuplé. Cabaret. Un relato cantado en el que la intérprete, seductora, se reía del mundo o lo desnudaba. A veces ambas cosas. Y el cabaret, ya saben, ese espacio a medio camino entre el teatro y el café, donde el espectáculo tenía siempre aires de clandestinidad. Así se escribe, durante los felices años 20 'El novio de la muerte', con música de Juan Costa Casals y letra de Fidel Prado Duque, que no era, desde luego, Scott Fitzgerald. Ni falta que le hacía,...
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