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Las cinco claves que necesita el Real Madrid para soñar contra el Bayern: delanteros, colectivo...

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El Real Madrid no ganó al Girona y ahora tiene cuatro días para imaginar que puede acabar con el Bayern en Múnich. Arbeloa no ha solucionado los problemas habituales de este equipo, al que le falta constancia y un líder más allá de Fede Valverde.

1. Falto de gol

La incapacidad para materializar sus ocasiones es ahora el principal escollo del conjunto blanco. Es capaz de dibujar escenarios de peligro, de pisar el área rival con asiduidad. pero le falta esa chispa final, esa contundencia que separa a los equipos que ganan títulos. Necesitan una cantidad desmedida de oportunidades para ver portería, lo que deja un margen de error minúsculo cuando la puntería falla. Y así se explica cómo un encuentro que se domina, que se controla, puede acabar en un empate que sabe a derrota. "No me puedo preocupar por dos jugadores que llevan las cifras que llevan. Seguramente sean dos de los cuatro o cinco mejores jugadores del mundo. No puedo estar preocupado, en absoluto", decía Arbeloa. "Tenemos que mejorar colectivamente muchas cosas, especialmente con equipos que nos esperan, nos dejan pocos espacios y vienen poco a buscarnos. Es algo que nos sigue costando y creo que tiene que ver mas con el desempeño colectivo que con talento individual"

2. Falta constancia

El encuentro se desarrolló con un ritmo pausado, una movilidad entre líneas que rozaba la apatía, sobre todo según pasaban los minutos. El balón era del equipo madrileño, sí, pero sin una progresión que inquietase realmente al rival, que se sentía cómodo sin apenas despeinarse en su labor defensiva. Bellingham y Camavinga, pareja en el centro del campo, no supieron dirigir al equipo, pese a no empezar mal. "Quería ver a Camavinga en esa posición, que además el día del Villarreal ya jugó allí con nosotros y lo ha hecho en algún otro momento. Él se siente muy cómodo de ‘6’ y además es la posición donde más rinde", continuaba el entrenador después del partido. Pero la impresión general era la de un equipo con la mente en otro lugar, quizás ya visualizando el duelo en Alemania, pero sin la intensidad competitiva que requiere un compromiso en el que se fue LaLiga.

3. Falta un líder

En medio de imprecisiones y falta de pegada, Fede Valverde emergió como el faro, el jugador más fiable del conjunto. Su gol, un disparo potente desde la frontal demostró su capacidad para aparecer cuando el equipo más lo necesita. Su despliegue físico, la cobertura que ofrecía a sus compañeros y sus incorporaciones desde segunda línea fueron los puntos más luminosos en un panorama gris. Sin embargo, su influencia individual, por grande que fuera, no era suficiente para suplir la falta de sintonía colectiva. Valverde no puede, ni debe, ser el único pilar emocional y futbolístico de este equipo. Cuando él es el único que mantiene un rendimiento alto, el colectivo se vuelve predecible, excesivamente dependiente de destellos individuales, y eso, a la larga, se paga caro. No hay nadie más que cambie la dinámica durante un partido.

 

4. Falta conexión entre Mbappé y Vinicius

Llegados a este punto de la temporada, el equipo madrileño requiere que sus dos figuras principales estén a la altura. Y no está sucediendo. Tanto Vinicius como Mbappé estuvieron por debajo de su nivel habitual y eso empieza a pasar y pesar mucho. El brasileño apareció de forma intermitente, sin la energía que le caracteriza para desequilibrar o penetrar el área con peligro. El francés, por su parte, sí generó algunas oportunidades, pero mostró imprecisión en la definición y una cierta desconexión en las combinaciones. En Múnich tiene que suceder lo que apenas ha pasado este año, que ambos lideren, que se encuentren, que piensen en el colectivo antes que en su jugada.

5. Falta una defensa fiable

En la retaguardia, las cosas tampoco estuvieron exentas de sobresaltos. A pesar de que el Girona no acumuló un gran número de oportunidades claras, cada llegada al área rival pareció más peligrosa de lo esperado. El tanto del rival llegó en una acción en la que la presión sobre el rematador no fue la adecuada, y la defensa pareció retroceder sin la contundencia necesaria. El Real Madrid encaja demasiados goles en acciones aisladas, y la gestión de los rebotes se antoja un problema recurrente. "No somos un equipo que sea capaz de ganar partidos al 90%, o no siempre. Si quieres tener mucha más seguridad contra equipos antes los que eres superior hay que ir al 200%", decía Arbeloa




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