Este es el gesto que nunca deberías hacer ante un militar armado en plena operación si no quieres problemas
Acercarse a un militar armado que está participando en una operación, ya sea en tierra o en el mar, puede generar una situación de riesgo y, en algunos casos, derivar en sanciones administrativas o incluso en responsabilidad penal.
Las Fuerzas Armadas españolas recuerdan que existe un gesto concreto que nunca debe realizarse: invadir su perímetro de seguridad o aproximarse sin autorización mientras ejecuta una maniobra.
Ese acercamiento, ya sea a pie, en vehículo o a bordo de una embarcación, se considera una interferencia directa en una operación militar, y la legislación española lo sanciona con dureza.
La normativa más clara en este ámbito es la Ley 22/1988 de Costas, cuyo artículo 90 tipifica como infracción cualquier acción que obstruya funciones de policía o seguridad en el dominio público marítimo-terrestre. Esto incluye aproximarse a unidades militares que estén maniobrando, escoltando, adiestrándose o realizando tareas de vigilancia.
Las sanciones pueden ir desde 300 euros en casos leves hasta más de 300.000 euros cuando la conducta supone un riesgo para la seguridad marítima o para el personal militar.
En situaciones extremas, por ejemplo, si alguien ignora órdenes directas de alejamiento, la conducta puede derivar en delitos de desobediencia o de atentado contra la autoridad, dependiendo del contexto.
El gesto prohibido no se limita a embarcaciones. También afecta a drones, cámaras, actividades deportivas, kayaks, motos de agua o nadadores que se acerquen sin permiso a un buque o a un militar desplegado en una operación.
La Armada establece perímetros de seguridad temporales que deben respetarse siempre, incluso si no están señalizados físicamente.
Aproximarse sin autorización a un militar o a un buque en operación es una infracción que puede derivar incluso en responsabilidad penal
Los motivos son estrictamente operativos: un buque militar en maniobra puede generar turbulencias, succión, corrientes peligrosas, operar con helicópteros o embarcaciones rápidas, o estar ejecutando ejercicios con armamento de instrucción. Cualquier intrusión inesperada obliga a interrumpir la operación y puede poner en riesgo tanto a los militares como a los civiles.
En resumen, el gesto que nunca debe hacerse es acercarse sin autorización a un militar armado o a un buque en operación, ya que supone una interferencia sancionable y potencialmente peligrosa.
as autoridades recomiendan mantener siempre la distancia, seguir las indicaciones de la Armada y evitar cualquier acción que pueda interpretarse como una invasión del perímetro de seguridad.
