Tres mujeres se operaron con la misma doctora a finales de año; ahora la denuncian ante el Colegio de Médicos
Tres semanas después de someterse a una liposucción, Gabriela Rossi tuvo la certeza de que su abdomen había sido dañado. Cada vez que lo revisaba notaba que seguía inflamado, con bultos, tejidos, malformaciones y áreas oscuras que parecían haber sido quemadas.
Rossi, química farmacóloga y veterinaria, se sometió a un procedimiento estético de modelado corporal mediante lipoláser (liposucción) el 18 de diciembre de 2025, en unos quirófanos del Edificio Distrito 7, frente al Hospital del Trauma.
La doctora que la operó, de apellidos Alfaro Salas, le dijo que era un procedimiento “mínimamente invasivo” (megasoft láser), asegura Rossi en una denuncia presentada ante el Ministerio de Salud y la Fiscalía del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica a finales de febrero de 2026.
“Con la doctora acordé que solo me quitaría 800 mililitros y me sacó tres litros de grasa abdominal, y no sé de dónde sacó tanto”, dijo Rossi a La Nación, mientras enseñaba el abdomen aún con marcas y tejido malformado.
“Me hice un procedimiento estético que terminó en una deformación”, agregó.
Rossi es una señora que mide 1,58 metros y pesa 49 kilogramos. Los tres litros de grasa que le sacaron del abdomen los considera “excesivos” por su contextura física. Y por lo tanto, el procedimiento fue “de alto riesgo y extremadamente invasivo”.
De acuerdo con la denuncia, Rossi sufrió supuestas complicaciones de fibrosis abdominal severa, adherencias de la piel al músculo y áreas con signos de quemadura y aparente falta de oxigenación tisular.
Un ultrasonido del pasado 6 de marzo indica que Rossi presenta cambios fibróticos con pérdida de la elasticidad del tejido subcutáneo en región abdominal en relación con proceso quirúrgico.
Revista Dominical además obtuvo, en anonimato, el testimonio de dos pacientes más que denunciaron a la doctora Alfaro Salas ante el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica por supuestas transgresiones al Código de Ética en procedimientos estéticos. Las tres personas fueron consultadas por separado para este reportaje.
Doctora: “No existe proceso en curso”
Consultada por Revista Dominical el pasado 25 de marzo, Alfaro Salas dijo que, por recomendación de su asesor legal, no le es posible emitir declaraciones. “No obstante, considero relevante indicar que, a la fecha, no existe notificación formal, proceso en curso ni resolución de autoridad competente que respalde las afirmaciones señaladas”, añadió.
La doctora aseguró que todos sus actos médicos “se realizan bajo protocolos establecidos, consentimiento informado y documentación clínica correspondiente, quedando a disposición de las instancias competentes para cualquier revisión formal”.
Al consultar sobre si existen más denuncias en contra de la doctora, el Colegio de Médicos respondió que “las investigaciones preliminares que se encuentran en trámite se trata de información que se encuentra protegida por el principio de confidencialidad de la información”.
El Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica respondió a esta revista que no se tienen registros de procedimientos administrativos en contra de la doctora Alfaro Salas.
Según el registro en el Colegio de Médicos, la doctora Alfaro Salas es médico y cirujano, pero no cuenta con la especialidad en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética. En la Asociación de Médicos en Especialistas en Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética (Amecpre) tampoco aparece como especialista.
Gabriela Rossi aseguró que la doctora Alfaro Salas la valoró una sola vez, de forma personal, dos semanas después de la cirugía. “Delegando el seguimiento a una persona que, según entiendo, no cuenta con formación en el área médica de ningún tipo. No es fisioterapeuta ni kinesióloga ni enfermera”, afirmó Rossi en la denuncia.
Las otras dos denunciantes que conversaron con esta revista aseguraron que la doctora tampoco les hizo las valoraciones de forma presencial. Una de ellas, incluso, realizó un viaje fuera del país después de recibir el alta médica de parte de Alfaro, por medio de una valoración por videollamada. Precisamente esta fue la razón por la que presentó la denuncia ante el Colegio de Médicos.
“No indagué lo suficiente previamente a la doctora, porque nunca se me ocurrió que personas no especializadas puedan ponerse a realizar procedimientos de este tipo”, dijo una de las denunciantes anónimas a La Nación.
La doctora Alfaro Salas tiene su consultorio en San José. En su descripción, en redes sociales destaca que es médico cirujana, “experta en microcinturas para mayores de 18 años, megalipólisis BBL y armonización facial”.
Los alcances de los médicos
En Costa Rica, un médico general puede realizar cirugías estéticas sin contar con la especialidad formal en cirugía plástica.
Tal como está la ley actualmente, los médicos generales pueden hacer cualquier tipo de procedimiento: desde una cirugía plástica, obstétrica o de corazón, por ejemplo. Están legalmente autorizados. Lo único que no pueden hacer es anunciarse como especialistas.
A diferencia de los médicos generales, que estudian la carrera durante seis o siete años, los médicos especialistas en cirugía estética deben estudiar cuatro años más para ser cirujanos generales y tres años más para la subespecialidad en cirugía plástica. Es decir, la diferencia entre un cirujano plástico y un médico general son al menos siete años de estudio.
De acuerdo a información recopilada en un reportaje de febrero de este año, el fenómeno que se ha presentado en la última década es que los médicos generales toman cursos de liposucción o aumento de mamas, por ejemplo, en Brasil, México y Colombia, entre otros países, donde les brindan diplomas que luego cuelgan en consultorios con nombres como “médico estético”, “esteticista”, “médico de la belleza”, “doctor de reinas”, “doctor 360” o “doctor láser”, entre otros.
El doctor Ronald Pino, presidente de la Asociación de Médicos Especialistas en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética (Amecpre), los llama “intrusistas”, porque realizan procedimientos sin ser especialistas.
Sin embargo, ante el vacío legal y la falta de regulaciones, tienen permiso para realizar cualquier procedimiento.
Pino dijo en la entrevista de febrero que los cirujanos plásticos están entrenados para detectar y manejar complicaciones a tiempo. “No es que nosotros no tengamos complicaciones, pero sabemos manejarlas y prevenirlas”, aseguró.
“He gastado el doble de lo que pagué por la cirugía”
Luego de la cirugía, Gabriela Rossi asegura que la doctora Alfaro Salas no le dio seguimiento presencial. “Los drenajes de sangre y suero de heridas abiertas se realizaban en un espacio que, a mi criterio, no reunía condiciones adecuadas de higiene: la camilla no era de metal sino acolchonada y no era desinfectada entre pacientes y el personal que realizaba masajes no utilizaba mascarilla ni protección para el cabello”, apunta en la denuncia.
Rossi dijo que le envió fotografías a la doctora que mostraban el abdomen dañado, pero ella no le siguió contestando. Además, Alfaro le dijo que le debía dinero por el procedimiento, según Rossi. “Ella (la doctora) amenaza con que uno le debe dinero porque no da facturas”, explicó Rossi.
Sin embargo, Rossi entregó a RD comprobantes de transferencias de dinero a la doctora Alfaro Salas. Por el procedimiento de liposucción asegura que pagó $4.800.
Rossi asegura que se hizo 19 sesiones de masajes postoperatorios en la clínica de la doctora Alfaro Salas, pero ante la falta de respuestas de la doctora y la nula mejoría en su cuerpo, buscó a otro profesional para recibir tratamientos especializados.
Desde hace dos meses recibe un tratamiento, cuatro días a la semana, que incluye ondas de choque, inyecciones con enzimas, ultrasonidos, carboxiterapia y masajes. “He gastado el doble en el tratamiento que en la cirugía”, dijo Rossi, quien explicó que ha pagado más de $8.000 en la recuperación. “Ha habido avance pero no ha sido suficiente. El proceso de recuperación es lentísimo, más o menos entre 6 meses a 1 año”, añadió.
Rossi dijo que está valorando presentar una demanda penal contra de Alfaro Salas (de acuerdo al Código Penal por el delito de lesiones culposas), en la que solicitará una indemnización económica por los daños causados a su cuerpo, además del dinero y el tiempo que ha perdido durante la recuperación.
“La piel se me despegó por completo”
Otra de las pacientes de la doctora Alfaro Salas aseguró, en condición de anonimato, que sufrió complicaciones luego de una liposucción de abdomen que le practicaron a finales del año pasado. “Ella me pasó mucho láser, se hizo fibrosis, la piel se me despegó por completo, y se me arrugó el abdomen”, explicó.
La paciente dijo que la doctora dejó de contestarle los mensajes luego de la cirugía. Por lo tanto, no le aclararon las dudas que tenía sobre el uso de la faja, la frecuencia de los masajes postoperatorios y las recomendaciones y contraindicaciones después de la cirugía.
“Es de lo peor que puede hacer un médico: dejar botado a su paciente… Nunca me vio después de la cirugía”, aseveró.
Pese a haberlo solicitado, no recibió el expediente clínico de parte del consultorio de la doctora. De manera que desconoce datos relevantes, como si hubo complicaciones durante la cirugía o cuánta fue la cantidad exacta de grasa que le sacaron del abdomen.
En la zona afectada, en el abdomen, empezó a retener líquidos que le formaron un par de bultos. Esto la llevó a recurrir a un cirujano especialista para que la atendiera. “Mi situación se pudo haber agravado, pude haber sufrido una infección grave y morir”, explicó.
Al igual que Gabriela Rossi, esta paciente afirmó que ha gastado más dinero en la recuperación ($1.500 en masajes postoperatorios, más tres cocteles inyecciones de enzimas, cada uno $800; la cámara hiperbárica $300 y los servicios médicos por $1.200) que en la cirugía ($3.800). “Todo lo que tuve que pagar para recuperar la piel, que todavía no la he recuperado, ha sido bastante”, apuntó
Luego de la afectación por la cirugía tuvo un decaimiento emocional que está tratando con psicólogos.
Gabriela Rossi, por su parte, extraña montar a caballos, una actividad que solía hacer antes de la operación. Pero aseguró que no ha caído en depresión debido al apoyo familiar y una manada de perritos que la acompañan en su casa.
