Добавить новость
ru24.net
World News
Апрель
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

El cableado submarino de fibra óptica, bajo amenaza

0

Petróleo, gas, fertilizantes, helio. Lo que sucede en el Estrecho de Ormuz tiene repercusiones en el mundo entero. Decenas de publicaciones alertan de un posible aumento del hambre a nivel global, de los precios de los combustibles, cancelaciones de vuelos, etc. Sin embargo, el conflicto en Irán y las tensiones geopolíticas también están reconfigurando el mapa de la conectividad global. Los primeros en sufrir las consecuencias han sido los ciudadanos de Irán, que desde el 28 de febrero viven sin conexión a Internet, el corte más largo de la red desde la primavera árabe, según afirma The Guardian. Ya hubo un primer corte en enero durante las protestas; tras la represión se empezó a recuperar el servicio, pero desde finales de febrero el poco acceso a internet proviene de los satélites de Starlink.

La guerra agrava la crisis ya existente en el mar Rojo, uno de los grandes nodos de conexión mundiales. Los países del Golfo ya se están viendo afectados por retrasos en nuevos proyectos. «Los cables que pasan por el Estrecho de Ormuz dan servicio a estos países del Golfo y toda esa zona tiene necesidad de más cableado, porque los que están actualmente en servicio ya están al máximo de su capacidad disponible», afirma Carlos Dasi, CTO (director de Tecnología) de Telxius y nuevo coordinador de la Senda de Cables Submarinos en la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicaciones, que recuerda que «los grandes nodos están entre EE UU y Japón, y entre el sudeste asiático y el Mar Rojo y el Mediterráneo. En el Atlántico Norte, entre España, Reino Unido y Francia y Estados Unidos, también hay mucha conexión. De África, el tráfico sube a Europa y de América Latina sube por EE UU.

Retrasos e inseguridad

Uno de los primeros proyectos paralizados es el de Meta «2Africa Pearls», que conecta Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí, Baréin, Kuwait, Irak, Pakistán e India. En teoría tenía que entrar en funcionamiento en 2026, pero la guerra se ha interpuesto. Ya hace seis meses Meta reconocía que este cable de 25.000 km (el mayor sistema de cable de fibra óptica del mundo, se decía) se iba a retrasar por el peligro de ataques de los hutíes. Los dos segmentos de Mar Rojo y Golfo Pérsico han quedado en suspenso, como lo ha hecho el proyecto SeaMeWe-6, que iba a conectar Asia, Europa y África. También está en stand by el Fibre in Gulf, que conectaría siete países: Qatar, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Arabia Saudí, Kuwait e Irak.

José Luis Vázquez Poletti, profesor de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid, detalla como algunos de estos proyectos nacieron bajo la premisa de evitar zonas problemáticas: «El proyecto liderado por Meta, 2Africa, que rodea todo el continente africano y conecta Europa, África, Oriente Medio y Asia, tiene como objetivo reducir la dependencia de rutas tradicionales como la del mar Rojo. SeaMeWe-6 es una evolución de uno de los corredores clásicos que conecta Europa con el sur de Asia, a través de Egipto e India. Su objetivo es modernizar y ampliar la infraestructura. Google impulsa Raman Cable System con el objetivo de conectar Europa con la India mediante una ruta que evite los cuellos de botella tradicionales. Blue-Raman es una evolución de este planteamiento, impulsada por Meta junto a otros socios, que combina tramos submarinos y terrestres para mejorar la resiliencia. Por su parte, Medusa Submarine Cable System está más orientado al entorno del Mediterráneo, reforzando las conexiones entre Europa y el norte de África y ofreciendo rutas alternativas en el ecosistema regional».

Más infraestructura y tensión

Los cables submarinos son la columna vertebral de Internet: por ellos circula el 95 % del tráfico de datos. Según datos del Financial Times, se gestiona a través de unos 400 cables y a lo largo de 1,4 millones de kilómetros. Servicios esenciales como la banca online, videollamadas, operaciones de empresas, comunicaciones gubernamentales o servicios en la nube podrían verse paralizados o sufrir las consecuencias ante conflictos y tensiones, sobre todo por un aumento de la latencia a la hora de acceder a determinados servicios. Además, «está habiendo una explosión de demanda de tráfico y de capacidades submarinas por el desarrollo de la IA. Esta tecnología es una consumidora masiva de recursos, tanto de computación como de energía y capacidad de transmisión intercontinental. Los desarrollos pueden estar en EE UU, pero necesitan centros de datos en todo el mundo y toda esa replicación de contenidos para el entrenamiento de inteligencia artificial, el desarrollo de datos, etc., tiene necesidad de más cableado», detalla Carlos Dasi de Telxius.

Esto explica, para este experto, que esté cambiando el panorama de control de estas instalaciones. «Si hace 15 años, los cables los desplegaban grandes operadoras de telecomunicaciones, ahora son tecnológicas como Google o Meta las que controlan el 90 % del despliegue», dice.

Tuberías de energía

Los cables submarinos son ahora activos estratégicos, tan vitales como las tuberías de energía, y los conflictos «se dirigirán cada vez más a estas arterias digitales», pronostica el think tank Carnegie Endowment, que afirma que hasta 2027 está prevista la construcción de 60 nuevos cables en todo el mundo. La entidad, además, confirma cómo en la última década Google, Meta, Microsoft o Amazon se han hecho con el control del mercado. «En todo el mundo, los responsables políticos están buscando las mejores prácticas para hacer frente al impacto del daño al cableado, tanto intencional como accidental. Estos esfuerzos se llevan a cabo en el contexto de la gran competencia de poder entre Estados Unidos y China sobre la gobernanza y la seguridad de la infraestructura submarina. La amenaza a los cables ya no es solo accidental. Rusia ha intensificado sus patrullas submarinas en torno a nodos estratégicos. Y en 2025 China presentó un buque capaz de cortar cables a 4.000 metros de profundidad. Además, una ola de cortes de cable sospechosos, competencia geopolítica y vulnerabilidades físicas está cambiando el panorama», dice.

«Por este motivo, se está trabajando en rutas alternativas como mecanismo de respaldo. El cableado es la columna vertebral del poder digital mundial, donde el dato es el nuevo petróleo. Si tenemos en cuenta que más del 95 % del tráfico internacional circula por este tipo de cables, quien controla la infraestructura tiene la capacidad de priorizar el tráfico, obtener inteligencia del mismo y situarse en una posición de gran ventaja dentro de la economía digital global. Por este motivo, vemos a grandes empresas como Google o Meta tomar posiciones en este ámbito», comenta el profesor Vázquez Poletti. Además, cita algunos ejemplos de situaciones vividas en los últimos años: «El Pacific Light Cable Network (PLCN), impulsado por Google y Meta, que cubría la ruta entre Estados Unidos y Hong Kong y fue bloqueado por el Gobierno estadounidense. Se alegaron riesgos para la seguridad nacional, ante el temor de un posible acceso a los datos por parte de China. Como resultado, el cable fue rediseñado y redirigido hacia Taiwán y Filipinas, quedando Hong Kong fuera del diseño original. Por otro lado, existen empresas que son vetadas de forma prácticamente sistemática, como es el caso de Huawei, debido a sus vínculos con el Gobierno chino». También son recientes «las tensiones en el cable de China a Chile, que ahora, con el cambio de gobierno en el país, se ha paralizado y se arriesga a que termine pasando a Perú», añade el experto Dasi que cuenta cómo en sus proyectos en EE UU ahora tienen que asegurar al gobierno que no cuentan «con ningún equipo chino por temas de seguridad nacional. Los plazos de instalación, además, se han hecho más largos por las especificaciones del gobierno».

Aunque la situación en el estrecho de Ormuz ha hecho crecer la preocupación sobre interrupciones o sabotajes en infraestructuras críticas, el profesor Vázquez Poletti llama a la calma: «Aunque estos escenarios se mencionan con frecuencia, no se ha producido un patrón generalizado de ataques a los cables submarinos. Los cortes que ocurren suelen deberse a accidentes o problemas técnicos. Aun así, el simple aumento del riesgo percibido tiene consecuencias. Las compañías que gestionan estas redes han reforzado la vigilancia y la protección de los sistemas, y también están replanteando rutas de respaldo, más largas, lo que puede aumentar ligeramente la latencia».

Sin alternativas

El escaso acceso a internet que tienen hoy los ciudadanos en Irán se debe a la constelación de satélites Starlink, según apuntan medios como Al Jazeerah. Satélites o cableado por tierra surgen como alternativas cuando la zona de mar por donde ha de pasar el cable no es segura. Sin embargo, ninguna de ellas puede ocupar el espacio del cableado submarino ni tiene la misma capacidad. Por tierra las rutas implican a varios países y fronteras y el espacio tiene varias dificultades: «Los satélites o el cableado terrestre pueden ser un complemento a la conectividad submarina, pero no un sustituto. Un cable submarino es capaz de transmitir hasta 500 TB por segundo y en el caso de un satélite hablamos de gigabytes. Como se ve hay un salto de magnitud muy relevante. Eso por no hablar del tiempo de vida útil de cada estructura: un cable submarino puede llegar a tener una vida media de 25 años y un satélite de órbita baja entre 3 y 5», apunta Carlos Dasi.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса