Con la palabra 'apoteosis' sucedió algo parecido a lo que ha ocurrido en tiempos más recientes con otras como 'holocausto' y 'genocidio'. Su ampliación abusiva la banalizó y, de significar «divinización, deificación de un mortal», pasó a valer por ensalzamiento público de cualquier baranda. En la política moderna ciertas apoteosis podrían interpretarse como canonizaciones o santificaciones de líderes difuntos. En algunos casos se llega a una especie de cristificación 'postmortem', lo que sucedió con José Antonio Primo de Rivera o el Che Guevara, pero también con Sabino Arana Goiri, al que la prensa abertzale mostraba curando a los enfermos. Como Trump, vamos. El complejo de mesías ha sido una plaga en los fundamentalismos judíos y cristianos. Se puede comprobar en...
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