Los libros de la semana: el inesperado regreso de John Banville
«En directo», Steph McGovern 7/10
Una entrevista en prime time que puede costarle la vida a tu hijo
Por Lluís Fernández
En los agradecimientos finales, Steph McGovern explica que esta historia de la voz que en pleno directo le dice que han secuestrado a su hijo se le ocurrió haciendo un programa en directo. La autora, sosias sin duda de la reportera protagonista, explica el mundo de las retransmisiones televisivas de una forma magistral, involucrando a todo el equipo de forma muy efectiva. Pero la primera parte de la novela pierde el ritmo y la hilazón narrativa en la segunda. «En directo» es el debut literario de esta reconocida presentadora de la BBC que protagonizó durante ocho años importantes programas informativos. Un mundo que refleja en la novela a la perfección.
Poderoso político
La reportera se rebela frente a los chistes machistas desubicados del equipo, tan lejos de ese mundo ideal que las feministas quisieran encontrar. Pese al asesoramiento de amigas como la novelista Ann Cleeves y su equipo editorial, ninguna le advirtió de la descompensación entre las dos piezas, de la necesidad de encontrar otra forma de ensamblarlas para unir la emisión en directo con el poderoso político, del que nadie sospecha que ha acosado a un menor, y la intrusión de esa voz que en el pinganillo le dice que ha raptado a su familia y que no volverá a verlos si no sigue sus órdenes. Cuatrocientas páginas son muchas para mantener la feble historia del acosador del pinganillo y enlazarla con el ministro que le hace «grooming» al joven con las promesas de introducirlo en la política. Si su editora le hubiera advertido de esa evidencia, «En directo» sería una estupenda novela. Porque no era una cuestión de recortar, sino de concretar. Pese a esta pegas, se lee con interés y desvela dos cosas importantes: la denuncia del acoso a menores y la turra de las feministas militantes con la corrección de la política de género.
- Lo mejor: La descripción precisa de la televisión en directo y del «grooming», o el acoso a menores por políticos depredadores
- Lo peor: El bache de la segunda parte, que aleja al lector de la narración inicial y que debe resolverlo con un extenso epílogo
«Nocturno de Venecia», John Banville 7/10
Banville, inesperado regreso al que le sobran demasiados tópicos
Por Toni Montesinos
Larga es la tradición literaria de usar como telón de fondo a Venecia. Y a este tópico se suma ahora John Banville (Wexford, 1945) con «Nocturno de Venecia» (traducción de Antonia Martín), donde conoceremos a Evelyn Dolman, un narrador que recuerda su pasado desde una posición de amargura y desengaño. Desde el comienzo, ubicado el primer día del siglo XX, la imagen decadente de Venecia conectará con la sensación de fracaso del escritor, e incluso con lo que tiene que ver con su matrimonio con una mujer rica, elegante y enigmática cuya voluntad parece imponerse siempre de forma sutil sobre la de él. Así, se insinúa que Dolman no comprende del todo ni a su esposa ni a las fuerzas que lo rodean: el padre de Laura, un magnate, le ofrece escribir su biografía, lo que para él supone una oportunidad económica, pero muere poco después; entonces se descubre que Laura ha sido casi desheredada, que la mayor parte de la fortuna pasa a manos de su hermana y que el proyecto literario del narrador queda cancelado.
Luna de miel tardía
A partir de ahí, el viaje a Venecia, presentado como una especie de luna de miel tardía y retiro reparador, empieza a teñirse de amenaza, pues allí se produjeron unos hechos oscuros. Una mujer murió y él fue señalado públicamente, de modo que estamos ante un relato que adopta, también muy tópicamente, la forma de confesión. Aparte de este contenido, de ritmo lento, cabe destacar la prosa, bien elaborada para lo que se publica hoy, llena de imágenes sensoriales y frases que envuelven al lector en una atmósfera de decadencia y refinamiento. El autor juega con el misterio y la caída moral, y en ese sentido Venecia se perfila como un escenario exótico y simbólico que refleja la inestabilidad del protagonista: una ciudad seductora y corrupta construida sobre aguas oscuras como la conciencia.
- Lo mejor: Cómo el narrador resulta fascinante y sospechoso al mismo tiempo cuando cuenta la verdad y se delata a la vez
- Lo peor: La novela no ofrece respuestas que sean demasiado claras, de manera que los hechos quedan siempre envueltos en dudas
«El volument del tiempo III», Solvej Balle 8/10
Día 18 de noviembre: cuando se detuvo para siempre el tiempo
Por Ángeles López
«He conocido a alguien que recuerda». Con este bucle que promete ser temporal se abre una rendija en la lógica del universo de estas páginas. Un tiempo detenido en uno donde todo se reitera, excepto la memoria de unos pocos. En este tercer volumen, Solvej Balle lleva su proyecto a una nueva etapa, que no es otra que la soledad. La aparición de Henry Dale, otro «recordador», implanta una variación en la repetición eterna del 18 de noviembre. Ya no se trata de resistir el loop, sino de compartirlo y construir, dentro de lo inalterable, un precario modo de historia común. La novela incide en lo que ya es seña de identidad del autor: una escritura condensada, quirúrgica, que convierte el más mínimo detalle, como una conversación o un desayuno, en materia de reflexión. La autora no busca la intriga ni el desvío, sino la exploración insistente de una idea: qué significa vivir cuando el tiempo no progresa, pero la conciencia sí lo hace.
¿Un fallo de Matrix?
El logro del libro está en su capacidad para hacer revelador lo repetido. Cada pequeña modificación supone una intensidad casi física. El lector entra en una temporalidad diferente, más pausada, donde recordar es un acto revolucionario. Esa apuesta, pese a lo dicho, no es complaciente. La narración exige atención y paciencia, y renuncia voluntariamente a cualquier forma de alivio narrativo obligado, lo que supone también una coherencia poderosa. Este volumen no amplía tanto la historia como la profundiza, y en ese descenso encuentra su verdadero punto de llegada. No estamos ante una novela sobre «un fallo de Matrix», sino sobre lo que queda del ser humano cuando el tiempo deja de ofrecer una puerta de escapatoria. Y ahí, sin fuga posible, Balle alcanza una de las propuestas más radicales y necesarias de la literatura actual.
- Lo mejor: La precisión con que convierte la repetición en experiencia significativa y profundamente inquietante
- Lo peor: Que el ritmo deliberadamente pausado puede resultar exigente para quienes buscan un avance narrativo más claro
«Amor sicario», Yasmina Khadra 8/10
Una historia de amor en medio del infierno de los cárteles
Por Diego Gándara
Yasmina Khadra es el seudónimo femenino del escritor argelino Mohammed Moulessehoul (Kenadsa, 1955), autor muy prolífico que cuenta con miles de lectores. Dentro de esa diversidad aparece ahora «Amor sicario». Es una historia de amor pero, también, de violencia y narcotráfico en el Estado de Chihuahua, México. Allí, en ese rincón tan alejado del mundo, viven Diego y Elena, una pareja de enamorados que han crecido juntos y que están a punto de casarse. El amor parece eterno, pero un acto violento provoca que Elena huya de un día para el otro a Ciudad Juárez, una de las ciudades más violentas de Latinoamérica y conocida, entre otros motivos, por la ingente cantidad de crímenes cometidos contra las mujeres. Así, marcado por la culpa y por el deseo de reencontrarse con ella, Diego se lanza tras su búsqueda, adentrándose poco a poco en el infierno de los cárteles de la droga y el crimen con el único propósito de salvar a la joven, aunque quizá todo pueda resultar en vano.
Un espejo de conflictos
Basada, según se anuncia en la contraportada del libro, en una historia real, «Amor sicario» es una novela atravesada por el amor, pero también por la pasión y por la valentía y por la fidelidad. Porque los protagonistas, más allá de las peripecias personales, de los desgarros que implica la separación entre ambos, mantienen entre ellos un amor a prueba de todo. Así, Khadra consigue que la novela se mueva entre la ternura y la tragedia y que haga del amor, no un refugio cómodo, confortable, sino también un territorio volcánico donde los sentimientos arden, se deforman y, a veces, se consumen sin dejar cenizas claras. El amor, parece subrayar Khadra, a veces, lejos de ser una solución, es más bien un espejo donde los conflictos y las pasiones se enfrentan contra uno mismo.
- Lo mejor: El estilo, que es muy personal, hecho de una prosa tan incisiva como conmovedora, acorde con la historia que narra
- Lo peor: Nada que cuestionar a esta novela que, como casi todas, no es perfecta, aunque, por momentos, parece dejar cabos sueltos
