Vox extrapola el pacto con el PP en Extremadura a toda España y Juanma Moreno lo usa para activar el voto útil
Santiago Abascal bloqueó en marzo la primera investidura de María Guardiola y la incapacidad de su partido para entenderse con la que entonces llamaba «Irene Montero extremeña» tuvo una consecuencia inmediata en las elecciones de Castilla y Léon: Vox acudía a las urnas con la expectativa de superar por primera vez la barrera del 20% del voto y se quedó en el 18,9%. Apenas subió un punto. Un gatillazo que le obligó a cambiar su beligerancia contra el PP, aliado natural.
A partir de ahí, toda la dirigencia de Vox ha trazado una distinción: ha ensalzado el buen hacer y la disposición de los barones autonómicos del PP y ha dirigido los ataques hacia la dirección nacional, presente en las negociaciones por orden de Alberto Núñez Feijóo, que decidió tomar asiento en la mesa de diálogo cuando vio que la amenaza de una repetición electoral era posible en Extremadura.
Escenificación al margen, lo cierto es que Vox vuelve a ser el socio preferente del PP para gobernar juntos en las comunidades autónomas. Y, en este nuevo punto de partida,, Abascal quiere aprovechar el pacto extremeño para convencer a los electores más pragmáticos de que todo lo firmado esta semana en Mérida se replicará también en Aragón, en Castilla y León, y en cada punto donde el PP dependa de Vox.
De ahí la defensa que hizo ayer Ignacio Garriga, dos de Vox, del acuerdo, que enmarcó en un «contexto nacional». Quiso destacar que el grueso de las medidas para Extremadura «se puede extrapolar a otras regiones». Desde Génova, parte activa del entendimiento –Miguel Tellado, secretario general, y Marta Varela, jefa de gabinete de Feijóo, han estado en la fragua supervisando las negociaciones–, los mandos populares muestran su satisfacción con el desenlace. Y aseguran que el acuerdo se puede trasladar a otros territorios y, el día de mañana, también al gobierno de España.
A la pregunta de si vale también para Andalucía, la respuesta es rotunda: «Esperemos que no haga falta». Y es que Abascal publicó este viernes en su cuenta de X: «A pesar de la confrontación política y a pesar de las diferencias, que son muchas, hemos llegado a un acuerdo en Extremadura que pone a los españoles primero. Hoy los andaluces pueden ver con claridad las cosas que empezarían a cambiar con Vox».
La estrategia de Juanma Moreno
No obstante, el presidente andaluz y candidato a la reelección precisamente quiere usar el pacto extremeño para potenciar el voto útil procedente de los caladeros más templados que no quieren un gobierno condicionado por los postulados de Vox.
«En Andalucía buscamos otras opciones, ser libres, un gobierno en solitario y que no haya seis meses de bloqueo, sino que podamos empezar desde el minuto uno», dijo este viernes. Como hizo en la campaña de 2022, volvió a pronunciar la conjunción fetiche de la «mayoría suficiente» para convencer a los electores.
Y añadió: «Los andaluces van a tener la oportunidad el próximo 17 de mayo de decidir si quieren una vía como la que ha tenido que abrir Extremadura, o Castilla y León, o Aragón, o una vía única, que es la vía andaluza, que es un gobierno con estabilidad y, por tanto, una mayoría suficiente».
