El calendario, tan endiabladamente apretado en la primavera sevillana, obligó a fijar la fecha de la jornada vocacional del Buen Pastor el sábado 11 de abril, aún en la octava de Pascua. Pero lejos de ser un obstáculo, se convirtió en un excelente reclamo del encuentro 'Para el Señor en los hermanos', que organizaba la Pastoral Vocacional, en colaboración con la vicaría episcopal para la Vida Consagrada y las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, de Misiones, y las pastorales de Juventud y Universitaria. Más de doscientas personas, la mayoría jóvenes, acudieron atraídas por la combinación de charlas, ponencias y testimonios en torno a la vocación en sus tres variantes: sacerdotal, religiosa y al matrimonio cristiano. La jornada se abrió con una adoración eucarística en la que se pidió la efusión del Espíritu sobre los ponentes y se cerró con una eucaristía concelebrada presidida por el rector del seminario, que cedió sus instalaciones. El plato fuerte de la jornada matinal lo aportaban los 'influencers' católicos Álvaro Quesada y Carla Restoy, con una muy aplaudida ponencia en torno a la teología del cuerpo y la llamada universal a la santidad. Con un lenguaje claro y actual, trufado de referencias culturales de la generación 'millennial', plantearon el centro de su conferencia en torno a la respuesta a la vocación inscrita en el corazón de cada persona: «Hay que ser consecuente con ella para dar gloria a Dios». A continuación, ofrecieron su testimonio un grupo de profesas y novicias de las Hermanas Pobres de Santa Clara, del monasterio de Algezares, en Murcia. Muy activas en redes sociales y con fuerte inclinación por la música, descuellan en el yermo vocacional de la vida contemplativa española. La hermana Esther aportó su propia historia personal en torno a la pregunta que un día le formularon su madre y su hermana: «¿No te das cuenta de que no eres feliz?». Tras la comida compartida, el segundo bloque temático se centró específicamente en la vocación. El vicerrector del seminario, Manuel Jiménez Carreira, moderó la mesa redonda integrada por el seminarista Javier Juárez y los novios Alberto Mateo y María Luisa Torralba. La última mesa redonda de la tarde tuvo como participantes al matrimonio compuesto por María Vázquez y Álvaro Rodríguez, padres de cuatro hijos, y al sacerdote Pablo Guija, delegado diocesano de Pastoral Universitaria.